El Coqui

El hampa impone su dictadura de balas y terror por encima del régimen de Maduro

El director de la policía científica del régimen venezolano, Douglas Rico, hizo una revelación sorprendente para cualquier cuerpo policial respetuoso de la ley, anunció que iniciarán un proceso de diálogo con el poderoso grupo hamponil liderado por Carlos Luis Revete, alias “El Coqui”, un sanguinario delincuente dueño absoluto de la Cota 905, una de las más peligrosas, violentas e importantes barriadas de Caracas, desde donde planifica secuestros, robos, extorsiones y hasta cierres de la capital. "Está, en este momento, un proceso de conversación con esta organización criminal para que, en principio, depongan su actitud y entreguen las armas”, explicó Rico, al referirse a la banda liderada por "El Coqui”. Aunque hubo quienes dudaban de esas declaraciones y llegaron a pensar que se trataba de una fake news o un chiste de funcionario, la realidad es que el régimen de Maduro le tiembla a "El Coqui"; con él no hay bravuconadas, dejan de ser feroces tigres y se convierten en dóciles gatitos. Sí, ese mismo régimen que ataca a manifestantes, asesina a jóvenes estudiantes, somete a profesores, encarcela a miles de ciudadanos solo por pensar distinto y que ha sometido al hambre a millones, delante de "El Coqui" trata de ser prudente y de pedir amablemente cambien de actitud. El Coqui está en las alturas de su poder de fuego Mientras tanto, en lo más alto de la Cota 905, El Coqui observa como se mueven los temerosos habitantes de la capital venezolana, mientras abraza su poderoso lanzacohetes antitanque AT4 color verde. Lea también: 110 bandas

Violencia entre bandas criminales aumenta la inseguridad en Venezuela

  La capital de Venezuela se ha transformado en una tierra sin ley, donde los delincuentes y altos mandos de bandas criminales se dan el lujo de sitiar a los ciudadanos y paralizar a media Caracas cada vez que lo desean. Ya no son extraños los violentos enfrentamientos entre bandas rivales o las operaciones policiales de grupos comando que, tal cual película de acción, bajan en cuerdas por edificios, disparan desde azoteas o llegan en columnas de 100 hombres para ingresar en una zona. El pum, pum, pum, pum de las ráfagas y el silbido de una bala cuando pasa cerca, son sonidos que resultan familiares para muchos caraqueños que de inmediato saben que es el momento de protegerse debajo de la cama, en un closet o en el baño, lo importante es evitar ser alcanzados por balas perdidas. Esas escenas casi cotidianas de terror jamás fueron imaginadas por los venezolanos hace dos décadas. La principal razón por la que los ciudadanos votaron por el chavismo en 1998 fue para acabar con la inseguridad. la mayoría creyó que si un militar llegaba al poder, éste tendría mano dura con la delincuencia y Venezuela volvería a ser un paraíso para vivir. Sin embago, pronto quedó defraudado el sueño de tener nuevamente ese país maravilloso y cálido que recibió a millones de latinoamericanos y europeos que migraban de sus tierras en busca de una mayor seguridad personal, infraestructuras modernas, eficientes servicios públicos, buen nivel de generación de empleo, oportunidades para emprender y tener empresas,