Rusia detiene a más de 1.000 manifestantes que piden liberación de Navalny | THE LATAM POST
Rusos vuelven a protestar en las calles

 

La policía rusa mostró hoy su peor cara represiva de los últimos años al arrestar a más de 1.000 manifestantes que exigían la liberación del líder opositor Alexei Navalny,  quien fue detenido arbitrariamente hace una semana al regresar de Alemania, donde estuvo durante varios meses recuperándose de un envenenamiento que sufrió en Rusia y que casi le cuesta la vida.

Las fuertes condiciones climáticas  no impidieron que miles de personas tomaran las calle en distintas ciudades de Rusia para protestar contra de la decisión del régimen de tener a Navalny como preso político.

Las primeras protestas surgieron en el Extremo Oriente y en Siberia, luego se extendieron a Moscú.

«¡Libertad para Navalny! ¡Libertad para los presos políticos!», coreaban en las calles los simpatizantes del líder opositor, quien ha acusado a Putin de tratar de asesinarle mediante un envenenamiento con una peligrosa toxina que, de acuerdo con laboratorios de Alemania, Francia y Suecia y la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, habría sido elaborada por las fuerzas armadas rusas durante la era soviética.

Las autoridades rusas niegan a los ciudadanos el derecho a la protesta al calificarlas de «ilegales» y amenazan con empezar a mostrar su verdadero rostro represivo contra quienes se atrevan a manifestarse.

Desde hace tres días Navalny ha llamado a los ciudadanos a salir a la calle a protestar contra el gobierno ruso y sus políticas de represión y limitación de la libertad ciudadana.

El líder opositor, que será presentado ante los tribunales en febrero, podría ser condenado a más de tres años y medio, y ser acusado por nuevos hechos que decida el régimen de Putin.

Ante la posibilidad de que vuelvan a atentar en su contra, Navalny ha señalado en sus redes sociales que no tiene pensamientos suicidas y que se encuentra firme emocionalmente a pesar del momento adverso que le ha tocado vivir.

«Mi estado psicológico y emocional es totalmente estable. Tengo la total certeza de que ahí fuera muchas buenas personas acudirán en mi ayuda», aseguró.

La detención de Navalny ha sido cuestionada por la comunidad internacional que trata de presionar a Rusia para su inmediata liberación.