Rui Costa: al borde de la dictadura | THE LATAM POST

Rui Costa: al borde de la dictadura

Todas y cada una de las medidas que Rui Costa ha venido tomando en los últimos meses, con la excusa de que el gobierno Federal no ha sido de buen servir, se han teñido de un talante dictatorial, y sin duda alguna violan los derechos básicos de los ciudadanos de Bahía.

En un profundo silencio se conmemora la trágica muerte de un héroe, Wesley Goés. Un policía de nacionalidad brasilera quien, a pesar de estar bajo las ordenes del ejecutivo del Estado Bahía, optó por defender las libertades que son innatas del hombre. Todos los periódicos de carácter nacional reportaron aquel trágico momento en el que sus propios compañeros policiales, bajo las ordenes del Gobernador Rui Costa, le provocaron a balazos la muerte.

Es de importancia exaltar la naturaleza de Rui Costa. Si acaso, único responsable de los duros momentos que atraviesa la población a causa de las tensiones sociales y económicas que se viven en los diferentes rincones del Estado. Además, amigo de quienes han empobrecido al país y corrompido una excesiva burocracia, como el exmandatario Luis Ignacio Lula Da Silva. Es así como se le percibe a Costa, como un referente del icónico Partido de los trabajadores. Un partido que ha puesto en el poder a tres presidentes quienes se han visto inmiscuidos en líos judiciales, y hoy, le hacen una vacía oposición al gobierno de turno, aprovechando la emergencia mundial para exacerbar su populismo.

Todas y cada una de las medidas que Rui Costa ha venido tomando en los últimos meses, con la excusa de que el gobierno Federal no ha sido de buen servir, se han teñido de un talante dictatorial, y sin duda alguna violan los derechos básicos de los ciudadanos de Bahía. Si bien hay que hacer un llamado a que todos nos cuidemos de la pandemia, Costa ha abusado de su poder para encerrar a las personas en un punto sin retorno, lo cual ha provocado más desempleo, y por consiguiente hambre y desespero. Se han cerrado hasta las escuelas, los supermercados, y algunos otros menesteres básicos para la vida humana.

Como era de esperase, ante la violación a dichas libertades, pero especialmente a la de ejercer un trabajo digno, el policía Wesley Goés se reveló. Y con él, los ciudadanos que claman a gritos que le regresen su vida, y a ellos, su derecho a trabajar y comer. Goés, a pesar de tener una condición militar, pareció entender el verdadero sentido de las armas, las cuales no solo le han otorgado la independencia a América Latina, sino que hoy nos protegerían de una democracia inexistente. Una falsa democracia que nos arrebata del corazón los buenos sentimientos, y de las manos la poca riqueza que logramos acaparar.

Rui Costa termina por ser, una gran vergüenza para la política del continente. Un clientelista más que se ha aprovechado del poder que le han dado quienes ignoran las verdaderas razones por las cuales esta en dicho cargo. La gente, alborotada y a punto del desmayo, ha salido a las calles del Estado de Bahía a protestar y con razón. Les han quitado el trabajo, la comida, las armas y hoy la vida. Les queda la voz, que se explaya de indignación y pide a gritos la sentencia de un gobierno asesino y casi dictatorial.