Reforma tributaria, Uribismo y Petrismo relatos fracasados

A todos los políticos les conviene que los ciudadanos paguen más impuestos y a ningún ciudadano le conviene que le quiten su dinero para entregárselo a los políticos
Reforma tributaria, Uribismo y Petrismo relatos fracasados

El relato petrista seduce a todos aquellos que aspiran a un cambio, que se acabe la corrupción, que las ideas de igualdad y que el acceso de servicios sea posible para todos, por eso su líder promete renta básica universal, justicia social y un montón de regalos como si de Petro dependiera traer el paraíso a la tierra.

El relato uribista pretende hacer lo mismo, pero como tiene en este momento el poder puede hacerlo a través de una reforma tributaria que es impopular, así que se gana el descontento tanto de los petristas así como el de los uribistas y además integrantes del espectro político colombiano, que quieren que otros sean los que paguen la cuenta.

Pero… ¿Qué pasaría si existiera otro relato? ¿Qué pasaría si les dijera que esos dos relatos solo benefician a una casta en detrimento de otra? Es decir, a todos los políticos les conviene que los ciudadanos paguen más impuestos y a ningún ciudadano le conviene que le quiten su dinero para entregárselo a los políticos, porque todos sabemos cómo termina eso: Reficar, Hidroituango, el escándalo de los dineros de la universidad distrital donde se gastaban el dinero en prostitutas y trago, en fin, ejemplos y razones para desconfiar de los políticos y su capacidad para administrar nuestro dinero, tenemos todas las semanas.

Hoy Colombia tiene manifestantes que quieren un cambio, delincuentes que aprovechan el desorden para ejecutar saqueos y grupos terroristas que aprovechan la aglomeración para ejecutar el plan de la revolución molecular disipada Clic para tuitear
  1. Destruir infraestructura crítica para el país
  2. Interrumpir la vida diaria de los ciudadanos
  3. Activar grupos vandálicos encargados de:
  • Fomentar el ánimo hostil para ofender, herir y destruir, incrementando el conflicto.
  • Agredir la infraestructura pública, a la Fuerza Pública y en general al Estado.
  • Coaccionar con violencia a quienes no comparten sus ideas destructivas.

 

Esto genera el rechazo y el descontento de los que no son pretristas y nos divide como sociedad en varias facciones que incluso en reuniones familiares se pelean por personas que ni siquiera conocen en la vida real y que les importa muy poco su vida.

Les propongo una idea que nos puede unir a todos los colombianos, tanto uribistas como petristas y que nos permitiría no atravesar la reforma tributaria, además de posibilitar una causa común a todos los colombianos.

Esa causa se llama REDUCCIÓN DEL GASTO ESTATAL

Pero… uno que otro petrista me dirá, “pero entonces como accederé a esos subsidios que quiero y el cual promete mi salvador en la tierra”, al igual que el uribista que se ve beneficiado de Familias en Acción. Pues, imagínense que el Estado en Colombia es tan gigantesco que todo lo que les voy a proponer ni siquiera va a afectar los regalos que sus líderes les han prometido.

Empecemos entonces a recortar:

Colombia tiene relaciones diplomáticas con más de cien países y embajadas en unos setenta. La tabla presenta los costos laborales de una embajada colombiana típica, de acuerdo con el decreto 304 de 2020.

Gastos de Colombia en Embajadas
Gastos de Colombia en Embajadas

Para redondear, solo en sueldos directos, una embajada cuesta 172 millones de pesos mensuales. Asumiendo un factor prestacional de 70%, los costos laborales llegan a 292 millones de pesos. Suponiendo que los otros costos-arriendo, vehículos, suministros, agasajos, etc.- sean un 30% del total de los costos laborales, tendríamos que una embajada cuesta 380 millones de pesos mensuales o, si se prefiera, poco más de 4.500 millones al año.

A usted señor petrista o uribista ¿En qué lo benefician esas embajadas?

Con la mayoría de los países donde se tiene embajadas las relaciones económicas – de comercio e inversión – son ínfimas y la presencia de colombianos es sus territorios a lo sumo justifica un pequeño consulado. Entonces por qué no hacer algunas agrupaciones de países que podrían ser servidos con una sola embajada.

Las seis embajadas de África pueden agruparse en una sola, lo mismo que las seis de Centro América: van diez menos. Para Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay basta y sobra con un embajador; lo mismo que para Brasil, Bolivia, Ecuador y Perú: nos ahorramos otras seis.

En México puede quedar la embajada de ese país y la de todos los países caribeños con los que tenemos relaciones diplomáticas: nos ahorramos otras tres, las de Cuba, Trinidad-Tobago y Jamaica. También basta una embajada para China, Corea, Japón y Vietnam y nos ahorramos 3 tres más.

En Israel puede quedar la embajada de ese país y además de Líbano, Emiratos y Turquía, con lo que se ahorran tres. Se ahorran otras seis conformando dos grupos con India, Filipinas, Indonesia y Malasia, el primero, y con Australia, Nueva Zelanda, Singapur y Tailandia, el segundo.

Para toda Europa basta con 4 embajadas bien distribuidas, con lo que el ahorro sería de 16. Estados Unidos y Canadá pueden atenderse con solo embajador. Clic para tuitear

Si las cuentas no fallan, las agrupaciones propuestas permitirán suprimir 48 embajadas, lo que daría un ahorro superior a los 200.000 millones de pesos al año.

No es difícil llegar a 250.000 millones, si en los múltiples organismos multilaterales, más bien inútiles donde tenemos representación, se hace un recorte semejante. Clic para tuitear

Se dirá que es un gesto poco amistoso suprimir embajadas y que eso llevaría al retiro de las sedes diplomáticas de muchos países en Bogotá. Eso no es un defecto la propuesta sino una virtud adicional, puesto que, de aplicarse, ayudaría que otros países también tuvieran ahorros en la financiación de sus propios diplomáticos de cóctel y sus costosos guías turísticos con rango de embajador.

Como este tengo por lo menos 4 ejemplos más para recortar el aparato estatal que me gustaría compartir con ustedes y que son autoría del economista y maestro de la universidad de Antioquia Luis Guillemo velez.

Me parecen muy importante divulgar este tipo de reflexiones y que desde la academia salgan muchas más ya no de aumentar los impuestos, sino de disminuir el aparato burocrático, dejemos de pelear entre nosotros y dejemos de ser el vehículo con el cual el terrorismo cumple su agenda y pongámonos a pensar y a proponer como reducimos el tamaño del Estado porque eso nos conviene a todos los ciudadanos, aquí el conflicto no es entre petristas y uribistas sino entre ciudadanos y políticos.