RedLectura, el gusto de leer y de ser libres

Por Ramiro Calasich G.
RedLectura, red que promueve el gusto de leer

Entre los ampliamente documentados beneficios de la lectura de ficción, quizá el más importante es el desarrollo de la autonomía individual. Sabiéndolo o no, la persona que lee se conecta consigo misma, con su más íntima forma de pensar, sentir y soñar.

Descubre entonces, y goza después, su singularidad, al límite de cultivarla y defenderla. Nace así un individuo insumiso y crítico, e incluso feliz. Quien no lee, no sabe aún que es un ser único, y se pierde en la masa amorfa que arrastra las cadenas de su incultura en busca de sentido y libertad.

Con el objetivo de contribuir a formar individuos autónomos, hace tres años dio sus primeros pasos RedLectura, red que promueve el gusto de leer a través de mensajería instantánea. En poco tiempo, el pequeño círculo inicial de entusiastas innovadores se vio acompañado por más de 100.000 miembros en WhatsApp y más de 70.000 en Telegram; y el crecimiento no cesa.

Diariamente, Redlectura difunde de manera personalizada fragmentos cuidadosamente seleccionados de lo mejor de la literatura universal. En el mar de mensajes que se reciben a diario, la persona encuentra lecturas breves que le provocan detenerse, imaginar y sentir, y que a fuerza de recibirlas, leerlas y degustarlas hacen brotar en ella una actitud favorable hacia la lectura; del gusto nace el hábito. Todo el proceso se halla pulcramente planeado, medido y evaluado. Tal parece que se avanza por buen camino porque ya se plantó bandera en 54 países.

La llegada de la pandemia permitió comprobar que la lectura es, además de todo, un antídoto confiable ante la desesperanza y vacuna segura contra el desánimo. Sin duda, el mayor crecimiento de RedLectura se produjo en este tiempo sombrío, así como la mayor cantidad de interacciones, sobre todo cuando las lecturas recuerdan nuestra condición humana y que siempre podemos viajar a otros lugares y tiempos cuando asoma el miedo o la tristeza. Y así, al sentirnos humanos, no sólo encontramos calor y consuelo en la lectura, sino que nos hacemos más comprensivos con los temores ajenos.

En su discurso de aceptación del Premio Nobel (2010), el escritor Mario Vargas Llosa decía que «sin las ficciones seríamos menos conscientes de la importancia de la libertad para que la vida sea vivible y del infierno en que se convierte cuando es conculcada por un tirano, una ideología o una religión». Si bien la lectura es la prueba de que los seres humanos somos capaces de hacer magia, como descubría Carl Sagan, es también requisito irreemplazable para formar personas y sociedades libres.

Un individuo que lee -un ser autónomo-, no sólo vive plena y libremente hacia adentro, sino que goza de su entorno, al que crea y recrea con su singularidad, y además comparte y disfruta con sus semejantes. Por ello ostenta un espíritu crítico que lo alerta y lo subleva contra toda forma de opresión. Y es que el cimiento de las sociedades civilizadas se halla fraguado por ciudadanos que leen, es decir, libres.

Para promover la formación de esa ciudadanía indócil y recia, RedLectura ha decidido concentrar aquellos artículos y documentos, ahora dispersos, de infinidad de instituciones que comparten la convicción de que el progreso de los individuos y de las naciones requiere de entornos libres y plurales, para hacerlos llegar a sus miles y miles de miembros. Este esfuerzo cobra cuerpo en el boletín semanal CIVITAS (ciudadanos, en latín) que empaqueta y envía nutridas lecturas de interés ciudadano.

Por un precio alegórico (si fuera gratis, poco o nada valdría), las instituciones interesadas pueden acceder a CIVITAS para enviar artículos y documentos a una audiencia personalizada, ávida de leer y que crece sin pausa. Tal monto sirve, además, como sustento a la labor de quienes dan aliento a esta noble iniciativa de sembrar lectura, ciudadanía y libertad. Se encuentran en el horno dos nuevos boletines, uno destinado a editoriales y otro a instituciones educativas.

Ser miembro de RedLectura es tan fácil como escoger una plataforma de mensajería y adscribirse voluntariamente. En WhatsApp sólo se debe enviar el mensaje «Me gusta leer» al número +59170534617, mientras que en el Telegram basta con unirse al canal (@RedLectura).

Están todos invitados. Mientras llegan, «¿qué mejor cosa que estarse por la noche al amor de la lumbre con un libro, mientras el viento pega en los cristales, y arde la lámpara…?» (Gustave Flaubert, Madame Bovary).

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