¿Qué es el socialismo? PARTE II

¿Qué es el socialismo? PARTE II

El socialismo es un error intelectual que se sostiene por la excesiva confianza que tenemos en nuestra razón y en nuestra capacidad de organización
El socialismo es un error intelectual que se sostiene por la excesiva confianza que tenemos en nuestra razón y en nuestra capacidad de organización

Por qué el socialismo está condenado al fracaso y cómo llega a ese punto, es parte de la explicación que hoy traemos en este segundo artículo y video.

Si acaso no recuerdas cómo se define el socialismo, devuélvete a mi vídeo anterior.

Dos genios de la economía nos dieron la respuesta sobre la imposibilidad del socialismo: en primer lugar, Ludwig von Mises nos enseñó que si el estado se encarga de la producción de la totalidad de los bienes y servicios que la sociedad necesita, esta monopolización de la producción elimina la posibilidad de que los precios de las cosas cobren vida, de modo que es imposible para los gobiernos saber si tienen ganancias o si tienen pérdidas, es decir, si usaron bien los recursos o si los desperdiciaron.

Para comprender este argumento, es necesario que entiendas cómo se forman los precios, pero no te preocupes, esto te lo explicaré en otro vídeo. Por ahora, quiero que sepas que el hecho de tener utilidades no es un indicador fiel de hacer las cosas bien, pues en lo que verdaderamente debes fijarte no es si tienes ganancias, sino si tus ganancias superan las ganancias del sector al que perteneces o, al menos, si las ganancias que obtienes te dan rendimientos superiores a las tasas de interés del mercado.

Esta crítica al socialismo se le conoce como La imposibilidad del cálculo económico.

En segundo lugar, Friedrich Hayek describió el problema del socialismo como la imposibilidad de que el Estado obtenga la información relevante que le permitiría tomar decisiones de producción adecuadas.

Piénsalo y verás: si es difícil organizar una fiesta con tus amigos y nunca están todos contentos, imagínate cómo sería organizar la producción de millones de cosas para millones de personas. Esta crítica al socialismo se le conoce como El problema del conocimiento.

La imposibilidad de obtener la información para hacer políticas públicas adecuadas ha obsesionado a los gobiernos con las estadísticas. Como los que saben hacer estadísticas son los economistas, los matemáticos y los ingenieros, podrás entender por qué este tipo de profesionales son tan apetecidos para los cargos públicos.

El desconocimiento de la teoría económica ha hecho que los gobiernos no se rindan en su intento de organizar la sociedad y que la gente no se quite la venda que le ciega a la hora de pedir bienes y servicios del Estado.

Por el contrario, cada vez se solicitan y nos dicen que son necesarias más oficinas para organizar la sociedad y la economía.

Notarías, superintendencias, contralorías, procuradurías, banco central, departamentos de estadísticas, federaciones, cámaras de comercio, oficinas de impuestos, secretarías, ministerios… control, control y más control se nos impone en cada nuevo día y como resultado, nos extraen cada vez más y más recursos para su sostenimiento.

En este proceso se presenta una gran ironía: el Estado controla a la sociedad, pero, con su crecimiento, pierde el control de sí mismo, es decir, funciona en anarquía. Curioso, ¿verdad?


¿La prueba? para controlar a los ambiciosos que en su interior crecen, se utiliza la famosa mermelada, es decir, los presupuestos y los cargos de mando y de dirección en el Estado empiezan a repartirse entre los políticos, según las conveniencias del gobierno de turno.


Por otra parte, el crecimiento del control trae el crecimiento de las leyes y, el crecimiento de estas conlleva al caos normativo y, este caos, al nacimiento de una floreciente clase de profesionales, como abogados, economistas y contadores que, felices con la avalancha de regulaciones, a condición de desenredar los complejísimos mandatos del poder, nos cobran valiosos recursos que deberían utilizarse en actividades verdaderamente productivas.


Como lo dijo Hayek, el socialismo es un error intelectual que se sostiene por la excesiva confianza que tenemos en nuestra razón y en nuestra capacidad de organización, actitud que heredamos del Iluminismo Francés ¿recuerdas? Descartes, Spinoza, Leibniz y todos ellos. Pero como sostenidamente lo vengo diciendo: el infierno está plagado de buenas intenciones.


Si este artículo y vídeo te gustó, no te pierdas en el que hablo sobre el capitalismo.