200 personalidades españolas piden destitución de Pablo Iglesias

Por Carola Briceño
Pablo Iglesias e Irene Montero tienen como niñera de sus hijos a una exdiputada (Foto: El Mundo)

 

Unas 200 personalidades de la política e intelectualidad española han pedido la destitución del vicepresidente segundo del gobierno español, Pablo Iglesias, por considerar que este no cree «en la dignidad democrática” de España y “socava» la imagen del país en el exterior.

La solicitud fue realizada al presidente del gobierno, Pedro Sánchez, a quien le expusieron en una comunicación pública el profundo malestar que ha causado en la sociedad española que el líder de Podemos «se pusiera del lado del crimen» y mostrara que «es una persona socializada en el rencor».

Los firmantes de la carta, difundida por la plataforma “La España que reúne”,  cuestionaron especialmente la posición de Iglesias sobre el tema de Cataluña y las pretenciones separatistas de un grupo que él respalda.

De igual forma, criticaron el desempeño del líder podemista y se mostraron preocupación por «el precedente de haber llevado al gobierno a una persona cuya única virtud conocida es la demagogia y cuya única vocación es el frentismo».

La comunicación fue firmada por los  exministros  Joaquín Leguina, Nicolás Redondo Terreros, José Luis Corcuera y César Antonio Molina, así como por el exdiputado socialista Eligio Hernández.

También fue rubricada por la concejal en Barcelona por Ciudadanos,  el vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea, de Ciudadanos; la que fuera portavoz parlamentaria del Partido Popular, Cayetana Álvarez de Toledo, y  el exministro José Manuel-García Margallo, del Partido Popular, reseñó la prensa local.

A continuación, el documento enviado a Pedro Sánchez:

“A lo largo de su historia, la democracia española ha tenido gobernantes buenos, malos y mediocres, idóneos y vulgares, ejemplares y corruptos. Gobernantes con sentido de estado y gobernantes que antepusieron sus intereses al bien común. Lo que no había tenido nunca hasta ahora es un gobernante que no creyera en la dignidad democrática de su país, y así lo aventara al mundo para afrenta de la ciudadanía y desprestigio del nombre de España. Un gobernante que se pusiera del lado del crimen.

Nos referimos al actual vicepresidente de Gobierno y Ministro de Asuntos Sociales del Gobierno de España, Pablo Iglesias Turrión. Ya fue doloroso el ultraje de comparar la situación de Carles Puigdemont y su holgada estancia balnearia en Bruselas, fugado de la justicia española tras su fallida agresión al orden constitucional, con la de miles de compatriotas que dieron en el exilio, casi siempre miserable, a menudo atroz, tras la victoria franquista. La reacción de asco que sintió entonces la sociedad española, y en particular la parte que se le podía suponer ideológicamente más afín, hubiera debido propiciar un momento de reflexión para el Sr. Iglesias y para quienes le hicieron vicepresidente y le mantienen en el gobierno.

Lejos de ello, el aún vicepresidente se permite, en plenas elecciones catalanas, declarar que en España «no hay una situación de normalidad democrática plena», socavando la imagen de nuestro país en un momento en que sus credenciales democráticas se ven oportunistamente puestas en duda por un ministro extranjero.

Sigue leyendo la carta aquí: La carta con la que 200 intelectuales piden la destitución de Pablo Iglesias.

 

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