ONU verifica en prisión estado de salud de Jeanine Añez

Luego de varias conversaciones entre el gobierno de Bolivia y representantes de la Organización de Naciones Unidas, el presidente Luis Arce accedió a que una delegación de la ONU visite a la exmandataria Jeanine Áñez en la cárcel de Miraflores, en La Paz, para constatar su estado de salud.

El director de Régimen Penitenciario, Juan Carlos Limpias, confirmó en una entrevista concedida a un medio local que la visita se coordinó para que la Delegación de Naciones Unidas sostuvieran una conversación en privado con la exmandataria, sentenciada a cumplir seis meses de «detención preventiva» por un presunto «Golpe de Estado» contra Evo Morales, quien en realidad renunció a la presidencia en medio de un escándalo de fraude tras 14 años en el poder. 

Crisis hipertensiva superada

La semana pasado, la expresidente fue sometida a una revisión médica, que determinó que la crisis hipertensiva que sufrió tras su detención, que llevó su presión hasta 190/120, cuando lo normal es 120/80, no tuvo consecuencias para su corazón, pero tiene una infección que debe ser tratada con urgencia.

El director Limpias resaltó que Régimen Penitenciario sigue todas las recomendaciones de los organismos internacionales para cuidar la salud de la exmandataria, y reafirmó que su estado se mantiene “estable”.

Sin embargo, no explicó por qué durante semanas mantuvieron a la exmandataria sin la debida atención a su salud y por qué la trasladaron de una prisión a otra bajo engaño, asegurando que iría a una clínica para que la atendieran, revisión médica que era lo que ella justo suplicaba.

No hubo golpe, sino renuncia de Evo Morales

Tras masivas protestas y denuncias de fraude en las elecciones, el líder cocalero -que buscaba su cuarta reelección consecutiva- renunció de manera pública y huyó del país para no enfrentar la justicia. Gran parte de sus compañeros de partido se escondieron en esos días de crisis política que también incluyó la renuncia del vicepresidente.

Ante la crisis y el vacío de poder, el Parlamento debía asumir el control y el mando del país. La figura principal del Parlamento a la que constitucionalmente le correspondía la responsabilidad -y que era ficha de Morales- también renunció, ante lo que le tocó a la segunda vicepresidente del Senado, que recaía en los hombros de Áñez, aceptar el mandato constitucional y sacar a Bolivia del momento de enfrentamiento y tensión que atravesaba.

Áñez asumió el cargo de presidente interina por un año, tiempo en el que hasta desarrolló una política de perdón y reconciliación hacia los dirigentes socialistas del partido de Morales, aunque los adversó. En esa época hasta Luis Arce, hoy presidente de Bolivia, reconoció que la dirigente era una «presidente constitucional», con lo que quedó claro que todas sus actuaciones para llegar al poder estuvieron ajustadas a derecho y enmarcadas en la Constitución boliviana.

Al llegar el momento de las elecciones, los socialistas ganaron nuevamente el poder y Áñez, como correspondía constitucionalmente, les traspasó el mando. Y aunque Arce se había comprometido en seguir con una política de reconciliación social y respeto a los adversarios, ahora se contradice y acusan a Áñez de un golpe de Estado y de ir contra la Constitución.

El encarcelamiento de la expresidente interina ha sido condenado por la comunidad internacional y por líderes mundiales que señalan que las aciones contra Áñez y su exministro son una clara retaliación política, sin sustento alguno en el ámbito jurídico.

Aunque al detenerla establecieron cuatro meses de prisión preventiva mientras la Fiscalía investiga si hubo o no algo irregular, este fin de semana en lugar de permitir atención médica para la exmandataria, quien tiene un cuadro depresivo e hipertensivo, la justicia boliviana de manera incomprensible ordenó que la detención preventiva fuese  ampliada a seis meses. 

Mientras eso sucede, los ciudadanos han salido a manifestar y han empezado a compartir y a viralizar en redes sociales los videos donde queda en evidencia que Evo Morales en su momento renunció y se marchó sin afrontar su responsabilidad y que Áñez se apegó al mandato Constitucional.