Caso Navalny: Claves del viaje de Borrell a Rusia y lo que se juegan UE y Kremlin | THE LATAM POST
Josep Borrell

Navalny hace tambalear al Kremlin… y el viaje de Borrell a Rusia es una prueba. La Unión Europea (UE) condenó este miércoles de manera tajante la sentencia de 3 años y medio de prisión dictada contra el líder opositor ruso Alexei Navalny.

En un comunicado publicado en su web y difundido en las redes, han calificado la acción como «inaceptable», «motivada políticamente» y que señalan que atenta “contra las obligaciones internacionales de Rusia en materia de Estado de Derecho y de libertades fundamentales.

Pero la cosa ha ido a más. El jefe máximo de la diplomacia europea, Josep Borrell viajó este miércoles a Moscú, para reunirse el jueves con el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.

Si bien se trata de un viaje anunciado desde la semana pasada, toma ahora un matiz de mayor tensión, por concretarse en plena efervescencia de la polémica.

En todo caso, el viaje de Borrell se da tras cuatro años sin visitas oficiales de un Alto Representante de la Unión Europea a Rusia y a sólo dos días después de que dictara condena contra el líder anticorrupción, considerado enemigo de Vladimir Putin.

Rusia no quiere sermones

Por su parte el Kremlin ya ha fijado posición: no están de humor para “sermones” de Occidente sobre el caso Navalny.

«Este es un tema sobre el que, como dije, no estamos dispuestos a escuchar ninguna declaración (…) no tenemos intención de responder a sermoneos ni de tenerlos en cuenta», dijo el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, ante la prensa sobre la próxima visita del jefe de la diplomacia europea, a Moscú.

Peskov cree que las relaciones entre Rusia y la Unión Europea «están injustificadamente congeladas en este momento». Sin embargo, el gobierno de Putin espera que las perspectivas de las relaciones bilaterales no dependan del ‘caso Navalny’, según agregó el portavoz del Kremlin

Casa dividida con el viaje de Borrell

Diálogo. Esa ha sido una palabra clave en el vocabulario del actual jefe de la diplomacia europea. Sin embargo en este caso, la propuesta ha generado opiniones divididas dentro del bloque diplomático de los 27 países de la Unión Europea.

Por un lado, naciones vecinas a Rusia, como Polonia, Estonia, Letonia y Lituania se opusieron al viaje de Borrell y sugirieron que se impusieran sanciones. Por el otro, estados como Alemania o Francia han aplaudido el movimiento que apuesta por la diplomacia directa.

Los primeros consideran que la visita oficial se produce en un «mal momento» y consideran que resulta «muy ingenuo» creer que el diálogo sin ninguna moneda de cambio o condiciones previas, puede funcionar con Rusia.

El temor, puertas adentro, es que la UE pueda debilitar su autoridad como interlocutor, de lograr su objetivo en Moscú.

¿Qué se juegan Rusia y la UE?

Pero no es un asunto sencillo el tema de las relaciones entre Rusia y “Occidente”. Tensiones históricas enrarecen las relaciones entre “este y oeste” y factores como el dinero y los intereses comerciales se encuentran en medio de disputas de tinte político.

El reto de Europa y en este caso de Borrell, es encontrar la manera de “llevar la fiesta en paz” de la manera más sostenible posible, con su uno de sus vecinos más estratégicos.

En este sentido Marc Franco, investigador en el Think Tank belga independiente Egmont pone el acento en temas pragmáticos. «Nosotros (UE) sufrimos, pero también sufre Rusia porque necesita el capital, la tecnología y la cooperación occidental. La modernización y la diversificación de la economía rusa no están teniendo mucho éxito. Y para conseguirlo, no es China quien va a aportar las soluciones. Es Europa quien puede aportar la inversión, declaró a EuropaPress.

Pero Franco también ve ventajas estratégicas en las aportaciones que pudiera hacer Rusia a este lado. La Unión Europea puede beneficiarse enormemente, en lo económico, a través de las materias primas, por ejemplo, pero no es lo único. Fíjense en la vacuna Sputnik V, de la que se ha reconocido su eficacia. En este ámbito ambos podríamos trabajar juntos y salir beneficiados», declaro el investigador de Egmont.