La migración venezolana en Chile: una oportunidad de crecimiento

La migración venezolana en Chile: una oportunidad de crecimiento

El incremento de la fuerza laboral, gracias a la llegada de extranjeros en edad productiva, permitiría que la economía creciera
Los migrantes ayudan a mejorar la productividad del país receptor

“Comenzaron a montar a las personas en autobuses. Hubo un niño que fue separado de su mamá. A él lo deportaron, pero a su mamá no y sufrió una crisis de nervios. A otro hombre, que tenía a su mujer embarazada, también lo deportaron. Lo que hicieron fue separar familias”.

Ricardo Meléndez, de 19 años, venezolano deportado por Chile.

La reciente expulsión de 138 migrantes ilegales de Chile, en su mayoría nacionales de Venezuela, pone una vez más en debate la crisis de refugiados que provocó el régimen comunista presidido por Nicolás Maduro, e incorpora en la discusión el efecto que esos migrantes han causado en los países donde llegan.

En el caso de Chile -tal como en otras latitudes de la región- la perspectiva más popular con respecto a la ola de inmigrantes venezolanos es que:

  1. a) Generan un impacto negativo en la economía de los países receptores;
  2. b) Contribuyen a incrementar los índices delictivos;

Ambas premisas provienen de un enfoque profundamente colectivista de un fenómeno tan complejo y antiguo como la migración.

Mientras que la primera afirmación evalúa la economía del país desde el paternalismo y centralismo estatal -bajo los cuales los ciudadanos migrantes no son más que bocas qué alimentar para el Estado-, la segunda –que exploraremos a detalle en la segunda parte de este artículo- es consecuencia de una visión generalizada de los migrantes en los que no son percibidos como individuos, sino como masas, carentes de una identidad distintiva propia.

Sin embargo, aunque las declaraciones políticas, la prensa y la opinión pública apunten hacia los inmigrantes como una amenaza para la estabilidad chilena, los datos estadísticos respecto a la entrada de venezolanos al país son diametralmente opuestos a lo que reflejan las más comunes declaraciones mediáticas antiinmigrantes. Veamos de cerca qué dicen los indicadores:

Jóvenes y productivos

En junio de 2019, la noticia de una disminución de las tasas de interés fue una de las consecuencias directas de la ola migratoria, según explicó el Banco Central de Chile.

De acuerdo con la institución financiera, el incremento de la fuerza laboral, gracias a la llegada de extranjeros en edad productiva, permitía que la economía creciera sin elevar los precios.

“Es una expansión del PIB potencial”, afirmó en ese momento Alberto Ramos, representante de Goldman Sachs, citado por el medio local El Mostrador.

Los indicadores económicos de los últimos años también ofrecen cifras alentadoras. Por ejemplo: en su Informe de Políticas Monetarias 2019, el BCC señaló que la inmigración reciente “se caracteriza por ser en promedio más joven y con una mayor participación en el mercado laboral”.

Y si bien la llegada masiva de migrantes conlleva también algunos factores negativos, como la presión a la baja del salario en algunos sectores, en el mediano y largo plazo la tendencia en Chile va “hacia un impacto positivo en el crecimiento tendencial, motivado por el incremento y diversificación de la fuerza laboral”, además del bono demográfico que representa la llegada de adultos jóvenes, los cuales representan la mayor parte de la diáspora venezolana en el país.

En la práctica, abrir oportunidades para que más personas puedan acceder al mercado laboral -independientemente de su nacionalidad-, permite aumentar la productividad económica del país receptor.

En la práctica, abrir oportunidades para que más personas puedan acceder al mercado laboral -independientemente de su nacionalidad-, permite aumentar la productividad económica del país receptor. Clic para tuitear

Allí donde el Estado ve gasto público en aquellos sectores que mantiene monopolizados, el sector productivo encuentra una mayor demanda laboral y también, por añadidura, oferta: los inmigrantes, por razones lógicas, no solo buscan generar ingresos, sino que también requieren gastarlo.

De este modo, el principal muro de contención para el crecimiento chileno no son los inmigrantes, sino las restricciones a su acceso al mercado laboral impuestas desde la burocracia estatal. Clic para tuitear