Coyotes mexicanos cobran unos $12.000 a venezolanos para pasar por el Río Grande hacia EEUU

Por Dayana López
Venezolanos llegan a EEUU nadando el Río Grande

Las imágenes y videos difundidos en las redes sociales por medios de comunicación de EEUU muestran cómo el flujo migratorio se ha reactivado en plena pandemia por COVID-19 a través de la frontera sur de esa nación, en especial por el sector de Del Río, donde mexicanos se organizan para pasar a territorio estadounidense a centenares de venezolanos que huyen de la dictadura de Nicolás Maduro.

La detección de los venezolanos ha sido recurrente en los últimos días y ha dejado en evidencia una organización de tráfico de venezolanos en México como nunca antes había pasado.

Los migrantes desesperados le pagan a los inescrupulosos coyotes hasta 12 mil dólares  para poder cruzar a EEUU, donde esperan tener la oportunidad de reconstruir sus vidas en un país con libertad y respeto a los derechos. Muchos son profesionales que han tenido que vender sus casas y carros para reunir lo que necesitan para poder tratar de alcanzar, con trabajo y sacrificio, el sueño americano.

De acuerdo con datos recopilados que reseñan los medios estadounidenses basados en las fuentes oficiales, al menos 300 venezolanos han ingresado de forma irregular entre abril y mayo de 2021 a través del río bravo (como es conocido del lado mexicano).

Mientras que entre octubre de 2020 y marzo de este año en Del Río, las patrullas fronterizas han puesto bajo custodia a más de 68.000 migrantes provenientes El Salvador, Nicaragua y Guatemala, ahora Venezuela se suma a la lista.

 

TPS y el estallido de migrantes venezolanos

Este nuevo flujo migratorio a EEUU se registró luego de que la administración de Joe Biden anunciara en marzo de este año un estatus de protección temporal (TPS, por su sigla en inglés) para los venezolanos indocumentados que ya estaban en EEUU por la crisis humanitaria en su país, pero excluye a los llegados a partir de esa fecha. El programa beneficiará a 320.000 ciudadanos que ya vivían en esa nación.

Por ello, los venezolanos que ingresan a suelo estadounidense se arriesgan no solo a las deportaciones a su país de origen o al norte de México, donde están expuestos a bandas de narcotraficantes sanguinarias, sino que podrían perder hasta la vida cruzando la frontera sur por la presencia de estos criminales y por las crecidas del río.

Los migrantes cuando llegan a EEUU son recibidos por las patrullas fronterizas del otro lado del Río Grande, desde donde son trasladados a centros de detención, ahí deben contratar a un abogado y esperar con otros cientos de migrantes de diferentes partes del mundo para que su caso sea procesado.

La crisis migratoria en EEUU suma un nuevo capítulo con la tragedia venezolana que llegó a Río Grande. Clic para tuitear

Esta nueva ola de venezolanos indocumentados podría ser la primera de muchas que vendrán, ya que la mayoría prefiere correr el riesgo y la aventura más peligrosas de sus vidas, antes de seguir atados a las garras del chavismo, que no sólo les expone a morir de hambre, sino que también les puede asesinar o encarcelar si se manifiestan en contra del régimen.

Al menos 5,5 millones de venezolanos ya han salido de Venezuela y tratan de reconstruir sus vidas en otros países, pero la cifra podría aumentar a cerca de 7 millones de migrantes a finales de 2021, según estiman diversas organizaciones especializadas en derechos humanos y derechos migratorios.

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