Más de 300 niños afganos fueron los entregados por sus padres para salvarlos de los talibanes

UNICEF intenta levantar un registro para buscar mecanismos de reunificación familiar

Por Redacción TLP
Más de 300 niños afganos fueron los entregados por sus padres para salvarlos de los talibanes

Al menos unos 300 niños afganos fueron entregados por sus padres durante los 15 días de evacuación de las tropas occidentales para que los salvaran de los talibanes. La cifra podría ser incluso aún mayor, según ha reconocido la Agencia de la ONU para la infancia (UNICEF).

Estos pequeños que quedaron separados de su familia están tratando de ser identificados con los países que brindaron apoyo en recibirlos y garantizarles atención tras la inesperada y dramática situación en la que salieron de su país y dejaron de tener el cuidado de sus afectos.

La mayoría de los Menores Extranjeros No Acompañados fueron trasladados  en vuelos hacia Alemania, Catar y otros países que decidieron colaborar en medio de la emergencia.

“Resulta vital identificarlos rápidamente y que estén a salvo durante los procedimientos de búsqueda y reunificación familiar”,  reconoció la directora general de UNICEF, Henrietta Fore, quien manifestó preocupación por el bienestar y seguridad de los pequeños, algunos, incluso, en brazos.

El organismo busca que se establezcan mecanismos para en la medida de lo posible adelantar procesos de reunificación familiar o de reubicación de los niños en hogares temporales sustitutivos que puedan garantizarles cuidados, afecto y un entorno familiar, confianza y seguridad.

Las imágenes mostradas de los días de evacuación en el Aeropuerto de Kabul fueron desgarradoras. Los padres afganos, ante la incertidumbre de lo que pasaría con los talibanes que habían prometido asesinar a todos los que colaboraron con los países extranjeros, decidieron entregar a sus hijos a las tropas occidentales para salvarlos.

Decenas de familias esperaron por días en los alrededores de la pista, rogándole a los estadounidenses que recibieran a los pequeños, incluso de meses, para que los subieran a alguno de los vuelos humanitarios. En medio del caos, disparos a la gente y a los aviones, dos ataques con bombas explosivas de gran alcance, amenazas de nuevos ataques y estampidas humanas, no hubo mayor control en la entrega de los pequeños. Los que estaban ahí entendían que todos hacían lo que podían y que no había forma de que todos tuvieran la oportunidad de salir del infierno en el que se convirtió Kabul.

CBP (Con datos del Diario El Tiempo)

 

 

 

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