Las muestras gráficas de las violaciones de derechos humanos del régimen venezolano

La población venezolana ha sufrido las más viles actuaciones criminales de un régimen dictatorial que se ha aferrado al poder durante 22 años

Por Adriangela Alvarez
Las muestras gráficas de las violaciones de derechos humanos del régimen venezolano

La población venezolana ha sufrido las más viles actuaciones criminales de un régimen dictatorial que se ha aferrado al poder durante 22 años. Quienes critican las políticas de la dictadura  han sido sometidos a medidas  represivas como torturas, criminalización, asesinato y desapariciones forzadas.

En un más reciente informe la Corte Penal Internacional  anunció que la tiranía venezolana han cometido estos delitos que atentaron contra los derechos humanos del pueblo desde el año 2017 y en donde la mayoría de los culpables aún siguen impunes.

La violencia desatada en el país está enmarcada por la injusticia y por la indiferencia de la dictadura. La consecuencia de ello ha generado más desgracias y delitos en Venezuela.

La masacre de EL Junquito

“Dijimos que nos íbamos a entregar y no quieren dejar que nos entreguemos, nos quieren asesinar”, estas fueron las palabras pronunciadas en uno de los últimos videos que transmitió el ex policía Óscar Pérez desde sus redes sociales, poco antes de ser asesinado por cuerpos de seguridad el 15 de enero de 2018, junto a otras seis personas que le acompañaban.

Pérez era funcionario del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) y fue asechado por la tiranía por haberse revelado ante las actuaciones cometidas durante años por el régimen.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por su parte, el informe de la Misión Internacional Sobre la Determinación de Hechos en Venezuela de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que involucra al comunismo venezolano en delitos de lesa humanidad, confirma esta manera de operar de los cuerpos policiales al reseñar un elevado número de ejecuciones extrajudiciales en el país.

El documento detalla un patrón en estos casos: Disparos a quemarropa en áreas vitales como la cabeza y el tórax. “Los casos investigados y examinados han permitido a la Misión identificar un patrón de denuncias de que la policía intentó encubrir los asesinatos simulando enfrentamientos”.

Óscar Pérez que se rebeló al régimen intentó entregarse, pero lo acribillaron. Detalles de un caso emblemático que evidenció en ensañamiento de las fuerzas policiales y militares.

Cruel asesinato contra una joven estudiante

Geraldine Moreno, una joven deportista y estudiante de Citotecnología fue asesinada por funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana, quienes le dispararon perdigones en la cara y el cuerpo. Su delito fue amar a su país, odiar las injusticias y soñar con un futuro mejor.

Febrero de 2014 fue un mes donde las principales ciudades de Venezuela se encontraban convulsionadas. Protestas lideradas principalmente por jóvenes y estudiantes contra el deterioro de la economía y los problemas de inseguridad no cesaban.

Moreno se encontraba manifestando en horas de la noche frente a su casa en la ciudad de Carabobo cuando al sitio llegaron seis esbirros del régimen y le dispararon

La joven fue trasladada a la Clínica Metropolitana. Allí los médicos informaron a los familiares que la estudiante había perdido el ojo derecho y 80% de la masa cerebral.

El régimen cegó su futuro

El joven Rufo Cacón, de 16 años de edad, protestaba por falta de gas doméstico en Táriba, estado Táchira, como suele pasar en varias entidades de Venezuela, ya que el país petrolero está sumergido en la peor crisis económica y social en donde las personas deben esperar hasta más de 6 meses para obtener el servicio que les permite preparar sus alimentos.

 

 

 

 

 

 

Su objetivo era encontrar una respuesta al problema de la escasez, sin embargo, lo que consiguió por parte de funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), fue un impacto de perdigones en su rostro, lo que a su corta edad lo dejó sin ambos ojos. Rufo ya no podrá ver la vida nunca más.

El joven  antes de la tragedia aspiraba estudiar Ingeniería en Informática. La comunidad internacional ha calificado este acto como un crimen de lesa humanidad.

El niño que nació y murió en dictadura

El martes 24 de febrero de 2015, Kluiverth Roa fue asesinado en el marco de unas protestas en el estado Táchira, en donde el pueblo rechazaba contundentemente las actuaciones del régimen de Maduro.

 

 

 

 

 

 

Roa tenía 14 años, era estudiante de bachillerato y fue asesinado por un funcionario de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), el adolescente no participaba en las protestas.

Abusos y torturas contra los detenidos en protestas

Otros de los tratos crueles e inhumanos cometidos por el régimen de Maduro contra manifestantes que piden la liberación del país son las torturas cuando son detenidos arbitrariamente. «El primer golpe lo sentí en la cabeza, me habían pegado con la culata de un rifle para perdigones», así lo afirmó Carmen Ángel, una estudiante de 21 del estado Barinas.

«Empezaron a jalarme el cabello y a darme patadas en las rodillas mientras seguían pegándome en la cabeza, era una lluvia de golpes, no paraban. Una de las mujeres policía me dio un puño en la cara. Yo gritaba y lloraba… tenía tanto miedo que me oriné». Detalló la joven

Como consecuencia de la golpiza, que ocurrió el 11 de abril 2017 Ángel, tuvo fracturas en los dedos y varias heridas en la cabeza que necesitaron sutura. 

El sueño de la liberación de Venezuela lo llevó a la muerte

Juan Pernalete, fue un estudiante y basquetbolista venezolano asesinado durante las protestas en Venezuela de 2017. EL joven de 20 años murió en Caracas cuando un Guardia Nacional le disparó a quema ropa en una manifestación que se efectuaba en la ciudad capital.

“Quiero jugar en la NBA, quiero tener éxito y hacerme multimillonario; quiero ser el mejor jugador de todo el mundo”, eran las palabras que el joven siempre le decía a su madre.

Un año después de la muerte de Pernalete todavía se mantenía la impunidad del caso. El caso fue documentado en un reporte de un panel de expertos independientes de la Organización de Estados Americanos, considerando que podía constituir un crimen de lesa humanidad cometido en Venezuela junto con otros asesinatos durante las protestas.

El capitán torturado y asesinado

Rafael Acosta Arévalo era un capitán retirado de la Marina venezolana que desapareció en la localidad de Guatire en el estado de Miranda el 21 de junio de 2019, fue acusado sorpresivamente por la dictadura de estar vinculado a un supesuto golpe de estado contra el dictador  Maduro.

Acosta Arévalo fue víctima de desaparición forzada horas después fue presentado, mientras agonizaba, ante un tribunal militar para imputarle cargos a pesar de su condición de retiro de las Fuerzas Armadas.

En las investigaciones realizadas se hace referencia a fuertes palizas con tablas, asfixia con bolsas de plástico y productos químicos, inmersión de la cabeza del detenido bajo el agua y descargas eléctricas.

En el informe reciente de la CPI  reveló que ante los hechos cometidos en Venezuela ha existido “inacción”, por parte de la tiranía Venezolana, ya que ha hecho caso omiso a las violaciones de los derechos humanos contra los ciudadanos del país.

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