La mayor curiosidad del español: ¿Qué palabra se puede pronunciar, pero no escribir?

Se trata de un caso real, reconocido por la Real Academia Española y que, ante la ausencia de normas que permitan su escritura, la solución es optar por otras alternativas

Por Redacción TLP
Curiosidad espanol

El español es un idioma vivo, y por ello, nunca deja de evolucionar ni sorprender. Al castellano le rodean numerosas curiosidades, incrementadas teniendo en cuenta las miles de personas que lo hablan, siendo una de las lenguas más habladas del mundo. Ello conlleva que, cada año, la Real Academia Española (RAE) actualice su diccionario añadiendo términos, como últimamente ha incorporado “zasca”, “emoji” o “cuarentenar”. No obstante, esta no es la mayor curiosidad, sino que el español contiene una curiosidad que plantea una pregunta que pocos podrían llegar a responder: ¿qué palabra existe y se puede pronunciar, pero no se puede escribir?

Este caso lo han reconocido tanto la RAE como la Fundación del Español Urgente (Fundéu). La palabra que se puede decir, pero no escribir, es el imperativo de “salirle”. Es decir, cuando la forma verbal “sal”, del verbo “salir”, se combina con el pronombre “le”. Entonces, se presenta una singularidad ortográfica, pues, en palabras de la RAE, “la mera unión de estas dos palabras sería ‘salle’, que debería pronunciarse con yeísmo”. “Por esta razón, ha sido costumbre desde hace mucho la intercalación de un guion”, explica la Academia. Por ejemplo, “cuando se ha de usar la persona sal con el pronombre le, se escribe sal-le’”.

No obstante, esta palabra no se puede escribir, por un lado, por el yeísmo, y, por otro, porque las normas actuales de nuestro idioma no permiten el uso del guion. “Ha sido costumbre desde hace mucho la intercalación de un guion. No obstante, las Academias de la Lengua decidieron en la Ortografía de 2010 negar la validez al uso del guion, sin ofrecer alternativas”, explica el portal “Wikilengua del español”, apoyado por Fundéu.

De esta manera, continúa, “se introduce una excepción en el sistema ortográfico insólita e inexistente en otros idiomas: la de una palabra que no se puede escribir”. Así, la RAE explica que no existen “recursos para representar la secuencia fónica consistente en la articulación de dos eles seguidas dentro de una palabra, lo que en español resulta, por otra parte, absolutamente excepcional”. “Salle al encuentro” o “sal-le al encuentro” no se consideran, pues, correctas.

Entonces, ¿se omite esta palabra? ¿Cuál es la solución? La RAE propone alternativas. Por ejemplo, cuando se refiere a salir al encuentro de una persona, en lugar de escribir “sal-le al encuentro” propone “sal a su encuentro”, “hay que salir al encuentro de alguien”, o “sal al encuentro de esta persona”. “Lo natural es que, en su lugar, se generen expresiones en las que el pronombre se sustituye por, por ejemplo, un posesivo (’sal a su encuentro’), o en las que el verbo salir aparece en infinitivo como núcleo de una perífraseis modal de obligación (’tener que salir’, ‘deber salir’)”, explica.

| LA RAZÓN

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