La Constituyente socialista chilena y la liquidación de los Carabineros

Uno de los comentarios más comunes de la mayoría de las personas de los países latinoamericanos de hoy, es que no participan en la política porque ésta no le da de comer, porque consideran que es sólo para los políticos corruptos, simplemente les aburre o no les genera ningún interés

Por Nahem Reyes

Uno de los comentarios más comunes de la mayoría de las personas de los países latinoamericanos de hoy, es que no participan en la política porque ésta no le da de comer, porque consideran que es sólo para los políticos corruptos, simplemente les aburre o no les genera ningún interés, o lo que es peor, están asqueados y creen que todo es más de lo mismo y que su situación irá de mal en peor.

Seguramente esas visiones equivocadas de la política, terminaron permitiendo que en Chile, que una minoría –por demás altamente ideologizada en la izquierda radical- decidieron por la mayoría de los chilenos. Recordemos que en mayo de este año, tuvo lugar la elección de los miembros de la Asamblea Constituyente, los cuales terminaron siendo elegidos por apenas un 40% del total de los habilitados a votar, es decir, de un universo de 14.900.000 electores, sólo acudieron a las urnas 5.960.000 aproximadamente.

Pese a esta magra participación popular, la Constituyente se instaló herida de legitimidad, su único objetivo consiste en redactar una Constitución para Chile, una que derogará

la hoy tan criticada “Constitución de Pinochet”, la cual ha estado vigente desde 1980, aunque con ella gobernaron Presidentes Constitucionales y democráticos como Patricio Alywin Azócar, Eduardo Frei, Ricardo Lagos, Michelle Bachelet… Clic para tuitear

Pero antes de entrar justamente en la Constituyente, debemos recordar que todo este proceso fue producto de las manifestaciones violentas, auto-destructivas e históricamente salvajes que prácticamente quemaron casi todo el centro de la capital chilena. Esta masa caótica de manifestantes tuvo como su gran enemigo, las fuerzas de seguridad, vale decir, los prestigiosos Carabineros de Chile, institución de orden público interno fundada en 1927 durante el gobierno militar de Carlos Ibáñez del Campo, sin duda una institución ejemplar para toda Latinoamérica por su naturaleza altamente profesional e incorruptible.

Y allí llegamos a lo medular, históricamente los radicales izquierdistas necesitan para lograr sus objetivos políticos-programáticos quedar libres de los instrumentos de aplicación de la ley que impone el sistema democrático liberal,… Clic para tuitear

Por ello, su largo y constante ataque contra dichas instituciones, revindicando propagandísticamente los derechos humanos, caracterizada por una exacerbada defensa al delincuente, muchas veces en detrimento de la lógica del propio derecho.

Por ello quiero insistir aquí en lo fundamental, la razón de ser de los Estados es la defensa y la seguridad del ciudadano, así ya lo confirma Thomas Hobbs en 1651 en su obra clásica El Levitán. Se requiere seguridad para garantizar el principio de propiedad, sin este principio la humanidad queda a merced de dos modelos: la barbarie que es regida por la ley del más fuerte o; el comunismo regido por la propiedad Estatal o comunal implementada por una élite burocrática, vale decir, modelo demostradamente fracasado desde las experiencias de las URSS, la China de Mao, Cuba bajo la dinastía de los Castro, Venezuela, entre otros. El modelo comunista o socialista, suprimen las libertades y por su misma dinámica económica conducen ineludiblemente al hambre y la miseria de la mayoría de la población.

Sin embargo, aquí vemos nuevamente ese absurdo y obcecado empeño de una minoría chilena que hoy controla y domina la Asamblea Constituyente para imponer este modelo en país. En esa ruta, necesita primero desmontar las instituciones del Estado liberal-democrático, justamente uno de sus principales obstáculos son los Carabineros.

Finalmente, es importante señalar que incluso el argumento para su eliminación o sustitución, a todas luces es burdo o una oferta engañosa barata, en su intento de ocultar sus oscuros fines, es decir, sustituir a los prestigiosos Carabineros por una “policía dirigida por civiles con acento en los derechos humanos”. Los constituyentes chilenos, con ese subterfugio conceptual, aspiran no sólo desvirtuar la esencia de la policía, vale decir, garantizar el orden público mediante la aplicación de la violencia legítima, sino han iniciado la deconstrucción o desmontaje del Estado en Chile, fin último de la Constituyente, con lo cual, tendrán el camino liberado para instaurar a sus anchas una tiranía neocomunista.

 

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