Justicia de Colombia podría liberar a Yacsy Álvarez, mujer detenida por Operación Gedeón (EXCLUSIVA)

La medida fue solicitada por la defensa de la ingeniero venezolana, según pudo corroborar este viernes en EXCLUSIVA la Alianza Informativa de The Latam Post y Cima 360 News

Por Carola Briceño & Beatriz Galindo
Yacsy Alvarez podría quedar en libertad

La justicia colombiana podría liberar por vencimiento de término  a la venezolana Yacsy Alexandra Álvarez Mirabal, acusada de ser presuntamente quien se encargó del envío de armas para la Operación Gedeón y señalada por las autoridades colombianas de «participación y conformación de grupos militares venezolanos en territorio colombiano con el fin de realizar entrenamiento para actividades ilícitas».

La medida fue solicitada por la defensa de la ingeniero venezolana, según pudo conocer en EXCLUSIVA este viernes de fuentes judiciales la Alianza Informativa de The Latam Post y Cima 360 News.

El proceso legal contra la venezolana, que fue detenida en Barranquilla el 3 de septiembre de 2020 y que está en la prisión de El Pedregal, en Medellín, seguiría su curso aunque ella eventualmente pueda quedar en libertad.

Yacsy Álvarez podría salir en libertad

Yacsy Álvarez podría salir en libertad

La acción ha sido solicitada desde el pasado 30 de junio: previamente la defensa había pedido revocatorias de medidas de aseguramiento, las cuales no se le concedieron.

Para este trabajo, la Alianza Informativa de The Latam Post y Cima 360 News contactó al equipo de defensa de Álvarez, sin embargo, su abogado, Alejandro Carranza, prefirió no ofrecer detalles en esta oportunidad debido a que se encontrarían en una etapa importante del proceso que les obligaría a mantenerse «concentrados en ello». Prometieron atender a la prensa en dos semanas. .

La única mujer detenida en Colombia por la Operación Gedeón

De los cuatro venezolanos detenidos en Colombia por la Operación Gedeón, Yacsy Álvarez, la enigmática mujer señalada como presunta responsable de la logística, es la única que hasta el momento insiste en su inocencia, aunque en un video del 26 de junio de 2020 reveló su participación en los hechos y acusa al gobierno colombiano de conocer las acciones y ofrecer apoyo en la logística.

Incluso, aseguró que estaba en contacto con un funcionario de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), al que identificó como Franklin Sánchez.

Aunque Álvarez es procesada por supuestamente ayudar a proveer armas de contrabando para los exmilitares disidentes, sostiene que sólo fue interprete entre el líder de la Operación Gedeón, el general venezolano Cliver Alcalá, y el exmarine contratado especialmente para la ejecución de la acción, Jordan Goudreau.

Para las autoridades colombianas, la mujer presuntamente también se habría encargado de las labores administrativas, manejo de recursos, acompañamiento hasta Colombia de los estadounidenses involucrados en la operación y el envío de armas.

El exdirector de la policía, Óscar Atehortúa, señaló en septiembre de 2020 que Álvarez también fue «la encargada de generar contactos internacionales” y la “líder” de los presuntos agentes chavistas.

Hasta la época en la que habría entrado en la Operación Gedeón, Álvarez figuraba como directora de la empresa Lubricantes Venoco y vivía entre Estados Unidos, España, Colombia y Venezuela.

Franklin Durán, detenido en Venezuela cuando fracasó esta acción armada para deponer al régimen dictatorial de Nicolás Maduro, era uno de sus exjefes y el dueño del jet privado identificado con las siglas YV3231 en el que Álvarez viajó el 16 de febrero de 2020 desde Estados Unidos a Colombia con los exboinas verdes que participaban en la Operación Gedeón: Jordan Goudreau, Luke Denman y Airan Berry.

Mientras Álvarez aún no había sido detenida, Durán, quien en el año 2009 fue condenado en EEUU por actuar como agente de un gobierno extranjero (el de Venezuela) sin notificar a las autoridades estadounidense de sus labores en ese país, aseguró al diario The Washington Post que desconocía lo que la ingeniero, devenida en su redecoradora, había hecho cuando tenía el avión a su disposición.

El empresario Franklin Durán con Guido Antonini Wilson, detenido por un maletín lleno de dólares que presuntamente mandaban para los K en Argentina (Foto: Infobae)

El empresario Franklin Durán con Guido Antonini Wilson, detenido por un maletín lleno de dólares que presuntamente mandaban para los K en Argentina (Foto: Infobae)

De acuerdo a la versión del antiguo agente del chavismo, Álvarez  podía usar la aeronave para lo que fuese necesario para hacer la redecoración de su residencia en Florida.

Según las autoridades colombianas, durante un año los detenidos habrían estado organizando en Colombia a militares venezolanos desertores y «buscaban la manera de tener contacto con los hombres y mujeres de inteligencia y de esta forma obtener información reservada que era enviada hacia el país vecino».

Por este último señalamiento de la policía colombiana a Yacsy Álvarez se le conoció como una presunta doble agente del régimen de Maduro.

En ese años que la policía colombiana señala que se desarrolló la organización de Gedeón, Álvarez habría estado en Barranquilla y en otras zonas de Colombia.

El proceso investigativo contra  los detenidos se habría desarrollado durante unos cinco meses con apoyo de la Oficina de Investigación de Seguridad Nacional y del FBI, lo cual les permitió identificar que los capturados «estaban planificando en Colombia acciones desestabilizadoras (…) con el fin de deslegitimar las instituciones del Estado colombiano».

Las armas de la Operación Gedeón

Por la Operación Gedeón en Colombia hay cinco personas detenidas: cuatro venezolanos y un colombiano.

De los cuatro venezolanos, tres aceptaron su responsabilidad en parte de los hechos y llegaron a un acuerdo con la justicia, que les condenó a 8 años de cárcel.

La quinta persona detenida se trata del colombiano Jorge Alberto Molinares Duque, quien el 23 de marzo de 2020 llevó en su vehículo un lote de armas que se iban a usar en la Operación Gedeón, aparentemente sin saber el tipo de encomienda que transportaba.

La encomienda que salió de Barranquilla era para alias Pantera (a quien el régimen de Maduro mató el día de la Operación cuando llegaron en embarcaciones a aguas venezolanas)  y tenía como destino La Guajira, pero estas nunca llegaron porque Molinares Duque fue detenido de manera fortuita en una de las decenas de alcabalas que se habían instalado en el país para hacer cumplir la cuarentena por el inicio de la pandemia de coronavirus.

Las armas fueron descubiertas cuando los agentes de tránsito le pidieron revisar el vehículo como medida rutinaria y encontraron las cajas de armas. Esa fue justamente la primera alerta que tuvo Colombia sobre los hechos y uno de los factores determinantes para el fracaso de la operación, pues no contaron con el armamento con el que habían planificado la acción.

Molinares Duque reveló ese mismo día el nombre de quien le había entregado la encomienda, pero su nombre por fonética fue escrito de manera errada y ese detalle permitió que la ingeniero venezolana tuviera tiempo para tomar sus pertenencias y salir del apartamento donde se encontraba.

Sin embargo, la policía encontró en el inmueble pasaportes, documentación  y detalles de la operación que estaba en siendo planificada.

El error en el nombre permitió que Álvarez, pese al hallazgo de las armas, se mantuviese fuera del foco informativo por un tiempo, pero la entrega del general Cliver Alcalá a la DEA y su extradición a Estados Unidos comprometió el desarrollo de la Operación y puso al descubierto a los involucrados.

«Yacsy Alexandra Álvarez Mirabal, que fue objeto de investigación rigurosa, era la encargada logísticamente de la organización y de generar contactos internacionales con el objetivo de comprar armamento y asimismo realizar operaciones que fueron fallidas contra el Estado colombiano», dijo el funcionario en una rueda de prensa al momento de anunciar la Operación Santa Ana, con la que detuvieron a los militares Juven y Juvenal Sequea Torres, al civil Ryder Alexander Russo y a Álvarez.

Una Operación infiltrada por el chavismo y un trágico final

Cuando los hombres involucrados en la Operación Gedeón se acercaban en lanchas al territorio venezolano la madrugada del 3 de mayo de 2020, ya en la costa los estaban esperando funcionarios del régimen chavista, que asesinaron a cuatro hombres, entre ellos el líder del grupo, el capitán de la Guardia Nacional Robert Colina, alias pantera.

El régimen aseguró que ese día asesinaron a ochos personas, pero al pasar los días y fueron detenidos el resto de militares involucrados en la operación, se supo que los fallecidos fueron menos de los señalados por los líderes del chavismo y que usaron esa información manipulada para afectar al resto de miembros de la acción, quienes trataban de esconderse para evitar ser capturados.

Diosdado Cabello, número dos del régimen, admitió que el chavismo había infiltrado completamente el plan y que se jactó de conocer todos los detalles. Incluso, ofreció información en su programa de televisión que dejaba ver claramente que la inteligencia del chavismo sí había logrado saber lo que planificaban.

Aunque nunca se ha revelado quiénes fueron los caballos de Troya del chavismo, sí está claro que fueron varios y que estos lograron manipular la situación para que más de medio centenar de hombres, la mayoría militares muy jóvenes, creyeran en que sí podían efectuar una incursión para la captura de los líderes del chavismo por los que EEUU ofrece recompensa.

Por esta fallida operación militar, en Venezuela hay más de 80 personas presas, entre militares retirados, exfuncionarios de organismos de seguridad, civiles y dos de los boinas verdes que participaron.

De este caso sorprendió justamente la detención de Franklin Durán, tanto por su cercanía con el chavismo y porque en el pasado se le conoció como un agente de inteligencia del régimen, con el que seguía manteniendo negocios con múltiples empresas.

Fuentes que estuvieron involucradas en la primera etapa de la Operación, que tenía como nombre Fuerza de Tarea y estaba en manos de Cliver Alcalá antes de que se entregara a la DEA, indican que la filtración se habría dado desde finales de 2019 e inicios de 2020, cuando los hombres se encontraban en unos campamentos de La Guajira y Riohacha, de los que varios entraban y salían, y de los que el régimen chavista tuvo detalles hasta de la ubicación.

El factor dinero para la compra de armas habría sido uno de los mayores inconvenientes para esta aventura cívico-militar, a la que un exparlamentario venezolano antes de morir había entregado todo lo que le quedaba para que pudiera cristalizarse, según fuentes cercanas a la Operación.

Los presos de la Operación Gedeón han sido presionados de múltiples formas por el régimen para que se declaren culpables y señalen a diversas personalidades del ámbito político involucrados en esta acción.

Hasta ahora en el mundo político sólo se conoce que en la primera etapa tuvieron conocimiento y habrían estado de acuerdo el presidente interino, Juan Guaidó; su asesor político, Juan José Rendón; quienes incluso llegaron a discutir un contrato con el estadounidense Goudreau.

También ha salido a relucir nombres de otros dirigentes de la oposición vinculados con el interinato, quienes han negado cualquier relación con los hechos.

Hoy aún no hay claridad sobre lo que pasó en esta historia de Gedeón, que sigue siendo un rompecabezas al que le faltan piezas, una línea de tiempo con cortes que han quedado en blanco, figuras que estuvieron en los campamentos y de las que todavía se desconocen sus rostros  y personajes que extrañamente  lograron escapar de las garras del régimen y de las que no se ha vuelto a saber nada.

Los primeros testimonios que se conocen de sus miembros que están presos, llevan a entender que hubo engaños, chantajes, varios dobles agentes que movían las piezas como si fuese un juego de ajedrez, incluso semanas antes de la acción armada, cuando ya corría una lista de los participantes, a los que daban por muertos,

Esos días previos, los miembros de la Operación no se enteraron de la lista ni de lo que ocurría en el mundo porque estaban en un campamento en una zona inhóspita sin sus teléfonos y sin dinero, porque se los habían quitado para evitar filtraciones. Sólo unas tres personas eran las que tenían celulares para la comunicación.

Incluso, estuvieron pasando hambre por varios días, porque ya no quedaban alimentos ni había dinero para sus requerimientos.

Uno de los hombres que el 3 de mayo fue asesinado por el régimen había logrado comunicarse con su esposa en los días previos a la incursión, según conocimos de fuentes directas en esa oportunidad.

El exfuncionario usó el teléfono de uno de los líderes de la operación y en mensaje clave le pidió a su esposa que le enviara dinero para poder marcharse del sitio, porque por las malas condiciones se había enfermado del estomago y del sistema respiratorio.

Como el mensaje no fue totalmente claro, aparentemente por la presión que tenía mientras realizaba la llamada, lamentablemente ella no pudo comprender la información. A los días, ya cuando todas las cartas estaban echadas, una persona le pidió a la señora que buscara un papel que su esposo le había dejado en un lugar específico de su casa dos meses antes, en el que le confesaba parte de la verdad del sitio al que había ido y las razones por las que se había unido a esa operación para liberar a su país de la tiranía de Maduro.

En esa semana previa a la Operación Gedeón, en el campamento a todos los miembros le hicieron raparse la cabeza, menos a algunos líderes, y ese elemento distintivo fue justamente una de las pistas que luego tuvieron los funcionarios del régimen para descubrir con una sola mirada quiénes estaban en la acción armada.

Al grupo de militares y exfuncionarios los estuvieron captando durante meses en Cúcuta (donde estaban más de 1.000 militares que habían pasado a esa ciudad fronteriza con el llamado que Guaidó realizó en febrero de 2019) y en la zona de la Guajira, así como en otros países.

Les convencieron de participar con la promesa de que iban a poder cumplir el su sueño de ver nuevamente una Venezuela libre, a los corruptos presos y con que podrían cumplir con la Constitución Nacional que ordena reestablecer el hilo constitucional cuando este haya sido roto.

 

 

 

Deja un Comentario

* By using this form you agree with the storage and handling of your data by this website.

TE PODRÍA INTERESAR