Izquierda boliviana ahora quiere imputar a la expresidente Jeanine Áñez por genocidio

La izquierda boliviana insiste en mantener tras las rejas a Áñez, contra quien no han encontrado pruebas para seguir argumentando que ella dirigió un "golpe de Estrado"
Fiscalía Boliviana admitió nueva acusación por genocidio Jeanine Áñez.

Una nueva acusación contra la expresidenta interina Jeanine Áñez fue admitida por la Fiscalía de Bolivia, esta vez por los presuntos delitos de genocidio, lesiones graves y también por la muerte de civiles en 2019 con disparos de bala.

El ente, que hasta ahora no tendría pruebas para seguir manteniendo a la exgobernante detenida por los señalamientos de supuesto golpe de Estado, hizo público a través de un mensaje en Facebook la admisión de las nuevas acusaciones.

La acusación se produce luego de que la defensa de la exmandataria anunciara que pediría la cesación de su detención con base a las nuevas evidencias que la liberan de toda responsabilidad del supuesto “golpe de estado” del que la izquierda insistía en acusarla, soslayando que ésta llegó al poder en medio de un escenario de vacío de poder que se registró tras la renuncia y huida del país de Evo Morales y de Álvaro García Linera al descubrirse hechos irregulares en las elecciones.

¿Qué dice la acusación?

En el documento se le acusa a la exjefe de Estado interina “por la presunta comisión” de genocidio, lesiones graves y lesiones seguidas de muertes en una denuncia interpuesta por los familiares de las víctimas, reseñó la prensa local.

Uno de estos hechos se registró el 15 de noviembre 2019 cuando manifestantes en una marcha pedían respeto a la victoria de Evo.

Otro de los hechos señalados ocurrieron cuatro días después cuando pobladores hicieron un bloqueo en una planta de combustible y se enfrentaron con los organismos de seguridad que buscaban despejar el paso.

Al respecto, el gobierno interino dijo en ese momento que los disparos se produjeron entre los mismos manifestantes y que las fuerzas no habían utilizado ningún armamento letal.

No fue golpe de Estado, fue vacío de poder

La exmandataria fue detenida el 13 de marzo. Fue sacada de su vivienda en ropa de dormir a medianoche por decenas de hombres armados, quienes, por instrucción de la Fiscalía, la llevaron contra su voluntad hasta la ciudad de La Paz para ser detenida de manera preventiva en la cárcel de mujeres de Obrajes.

A Áñez la acusan de un golpe de Estado inexistente y la mantienen detenida con la excusa de realizar investigaciones.

La Fiscalía boliviana realiza las pesquisas a pesar de que hay múltiples videos, audios e información que demuestran cómo Evo Morales y su vicepresidente renunciaron y acto seguido huyeron del país para no enfrentar la justicia por las irregularidades detectadas en las elecciones que en ese momento acababan de celebrarse.

Tras los comicios, con los que Morales pretendía gobernar por cuarta vez, contraviniendo el propio marco normativo boliviano, la Misión de Observación de la OEA alertó de las irregularidades presentadas en el proceso.

Justamente las múltiples denuncias de hechos irregulares en las elecciones llevaron a miles de bolivianos a salir a las calles a enfrentarse al régimen de Morales, quien recurrió a la represión contra las legítimas manifestaciones ciudadanas.

En medio de esa crisis política, Morales renuncia y se marcha. Inmediatamente hubo dirigentes de su partido que se escondieron y no respondieron a los llamados institucionales, lo cual llevó a que se activara un proceso de transición para llenar el vacío de poder que dejó la huida del líder cocalero.

Tras varias disputas, a la entonces senadora Jeanine Áñez le correspondió asumir el poder de manera transitoria, de acuerdo con los mandatos constitucionales.

En las elecciones convocadas para poner fin al período de transición, el partido de Evo Morales logró reorganizarse y ganar el poder nuevamente y aunque prometieron ir a un proceso de reconciliación, se generaron acciones legales contra Áñez y los ministros de la transición.

Evo Morales regresó al país después de vivir exiliado en Argentina y México, y ahora asegura que lo defenestraron y que todas las denuncias en su contra fueron una patraña orquestada para sacarlo del poder,

Sin embargo, no explica por qué no se quedó a enfrentar la justicia y por qué otros líderes de su partido no aparecieron durante la crisis política que generó su renuncia y huida de Bolivia.

Hoy ha logrado que Áñez esté tras las rejas y, aunque no han conseguido pruebas del supuesto golpe de Estado, insisten en mantenerla detenida, ahora con otros señalamientos.