Ofensiva de Israel a Hamás en Gaza

Las Fuerzas de Defensa de Israel iniciaron una nueva ofensiva por tierra y aire en la Franja Gaza, luego de que el grupo terrorista Hamás desde territorio palestino ejecutó un escalofriante bombardeo contra la nación judía.

Según el Ministerio de Defensa, alrededor de 9.000 reservistas han sido movilizados “de manera excepcional”, lo que supondría en la actualidad la mayor escalada de tensiones entre ambas naciones desde la guerra del año 2014.

Desde el territorio controlado por Hamás en Gaza estos terroristas han lanzado más de 1.500 cohetes hacia Israel, donde han muerto hasta ahora al menos siete israelíes, una cifra baja debido al efectivo sistema israelí antimisil, conocido como “la cortina de hierro”, el cual interceptó y destruyó más del 90% de los misiles.

Según los últimos datos de Ministerio de Salud palestino, de ese lado del conflicto han muerto 83 personas y se contabilizan más de 300 heridos. Muchos de estos a causa de los misiles de Hamás que han fallado y han caído cerca de su lanzamiento.

El desbordamiento de tensiones

La tensa calma estalló el pasado lunes 10 de mayo cuando se celebró el Día de Jerusalén, donde los árabes israelíes iniciaron una serie de graves disturbios por el acceso a la marcha judía a lugares sagrados de la parte oriental de la ciudad, lo que generó enfrentamientos entre ambas partes y con la policía.

Los bombardeos de grupos terroristas mostraron su apoyo a los árabes en territorio judío (que se quedaron en Israel tras la creación del Estado en 1948) e iniciaron ataques continuos que han puesto en alerta a las autoridades en Israel.

Mientras que EEUU establece vías para llegar a un acuerdo y evitar más derramamiento de sangre de personas inocentes, los involucrados en el conflicto echan a un lado las peticiones de Qatar y Egipto, naciones que solicitaron un alto al fuego.

Según fuentes oficiales citadas por el medio español ABC, el grupo terrorista Hamás, después de lanzar 1500 misiles y un dron explosivo teledirigido, se muestra presuntamente dispuesto a detener sus acciones criminales si Israel deja de responder.

La petición de Hamás no resulta creíble ni seria para analistas en seguridad y defensa, así como para las autoridades israelíes, que dejaron claro que su ejército, en su legítimo derecho a la defensa y protección de su población, seguirá atacando objetivos claves para “garantizar una calma total y duradera”.