Fuerte revés a la izquierda en Argentina en las PASO

En estas elecciones el macrismo casi alcanzó 50% y si le sumamos lo votos de Javier Milei, en anti-oficialismo remonta un histórico 61,99%

Por Nahem Reyes
Fuerte revés a la izquierda en Argentina

Hoy abriremos las líneas de esta semana con tono de celebración y doble, primero por la contundente derrota sufrida por el peronismo-kirchnerista, que es la izquierda chavista y por tanto anti-democrática y; segundo, me perdonan la inmodestia, los resultados de la jornada electoral argentina constituyen un sólido acierto al vaticinio que compartí con Uds. la semana pasada.

De vuelta, estas primarias legislativas que se denominaron Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), sin duda permitieron cuantificar de modo fehaciente el alto nivel de rechazo de la ciudadanía a la actual gestión de la dupla de los Fernández. Como dijimos, la provincia de Buenos Aires Juntos por El Cambio se quedaría con la victoria preliminar y en Buenos Aires Capital estaba cantada de derrota del oficialismo, pero con números más desfavorables de lo imaginado, donde Juntos Por El Cambio obtuvo 48,35%; Frente de Todos con 24,57% y Javier Milei con 13,64%, es decir, el macrismo casi alcanzó el 50% y si le sumamos lo votos de Javier Milei, en anti-oficialismo remonta un histórico 61,99%, casi dos tercios y reduciendo al oficialismo a apenas un cuarto de preferencia del electorado.

Lo que resulta más risible fue el absurdo análisis del Pdte. Alberto Fernández tras conocer los resultados, quien sostuvo: “… algo no habremos hecho bien”. Pero peor aún la prensa internacional progresista como CNN, que en horas de la mañana del lunes trató de encajonar la terrible derrota de la izquierda únicamente a la mala gestión de la pandemia del virus de Wuhan. Pero tanto Fernández como CNN, simplemente fracasaron un su burdo esfuerzo por tratar de faltar a la verdad.

La derrota del Frente de Todos, no sólo se debe a la pésima gestión de la pandemia, con los absurdos e inútiles encierros o cuarentenas medievales, la tardía compra de vacunas junto a la lentísima distribución de éstas, sino lo que fue peor, lo que vino asociado a las severísimas medidas sanitarias, como las fiestas privadas en edificios del gobierno, los vacunatorios VIP, la quiebra de pequeños comercios, aunque todo ello sólo es un tema complementario a la gran insatisfacción de la ciudadanía frente al gobierno de la dupla Fernández.

La fuente medular del gran malestar de la ciudadanía argentina estriba fundamentalmente en el rechazo al modelo socialista, modelo que a toda costa desde la Casa Rosada se han empeñado implementar en el país como parte de la agenda regional que posee el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla al que hacer vida muy activa el gobierno central argentino.

Un modelo económico marco por el estatismo, la hipertrófica participación del Estado en la economía y la vida en general del ciudadano, traducido en una enorme e ineficaz burocracia pública con costosos planes sociales que desestimulan el trabajo, pero que para la clase trabajadora y empresarial constituye un enorme peso expresado vía impuestos, que finalmente pone en riesgo las mismas empresas como puestos de trabajo, desestimulando la inversión y a la postre, desacelerando la economía.

La respuesta del gobierno a los males que su propio gobierno ha engendrado, fue aún peor, oxigenar artificial e irresponsablemente la economía vía emisión de dinero inorgánico, medida que dispara la inflación y a la vez, devalúa la moneda frente al mercado cambiario internacional.

En crudo, todo el modelo comunista ene veces fracasado por las mismas razones de siempre ha sido la política del gobierno de Fernández, generando dos productos fatales: incremento de la pobreza y dependencia del ciudadano del Estado.

A todo esto, la ciudadanía dijo no, los argentinos exigen LIBERTAD –así en mayúsculas- como lectura de este ejercicio electoral, lo que vimos ahora es sólo la previa de lo que finalmente terminará ocurriendo en las elecciones legislativas definitivas en noviembre de este año, cuando el peronismo-kirchnerista pierda el control de ambas Cámaras, dado que de la veintena de provincias apenas ganaron en 6, las restantes (75%) quedarán en manos de sectores opositores.

Para cerrar, de materializarse ese cambio, el panorama político de Argentina estará marcado por la paralización de los inútiles proyectos socialistas del gobierno de los Fernández, lo que posiblemente conllevará a que las fricciones políticas saldrán de los muros del Congreso Nacional, infelizmente llegando a las calles, donde los radicalismos y la violencia se encontraran, conduciendo a la país sureño a derroteros inimaginables.

 

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