Las fake news usadas para promover y justificar el vandalismo en el Paro Nacional

En las últimas cuatro semanas han corrido informaciones falsas como nunca antes se había visto en Colombia. Historias de hechos inexistentes o tergiversados que solo buscan encender los ánimos
Los manifestantes movidos por falsas noticias o medias verdades salen a quemar bienes públicos

Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad, esa fue la premisa máxima que el macabro médico alemán Joseph Göbbels usaba para manipular en la Alemania de Adolf Hitler las mentes de la gente y hacerles creer una realidad inventada por los nazis y justificar o hacerles partícipe del exterminio de millones de seres inocentes, un holocausto del que aún la humanidad se sorprende por el nivel de horror, maldad, mentira, degradación e inhumanidad.

Desde que el maestro del engaño y la maldad la puso en práctica con un lamentable y aterrador éxito, muchos la han querido seguir al pie de la letra para manipular y conseguir sus oscuros objetivos, tan dañinos que justo por ello deben acudir a la falsedad, al invento, para construir hechos y narrativas que les permitan justificar lo que desean conseguir y que normalmente no obtendrían si la gente supiese la verdad.

Exactamente eso es lo que podemos observar que está pasando en Colombia en medio de las protestas que han convocado y que han estado plagadas de manipulación y versiones engañosas de hechos que son difundidos y viralizados en redes sociales para que la opinión pública pase a creerles, a indignarse y a provocar un humor social alterado, proclive a la explosión, a reacciones airadas, violentas, vengativas.

Una operación como la de Göbbels, muy bien planificada, con negras intenciones y en la que la vida de la gente no importa. Cualquier muerte, cualquier destrucción, simplemente pasa a ser un mero “daño colateral”, una consecuencia natural de una “guerra social” que solo existe en la mente de ellos, pero que tratan de hacerla llegar a la realidad.

Así es como vemos que en las últimas cuatro semanas han corrido informaciones falsas como nunca antes se había visto en Colombia. Historias de hechos inexistentes o tergiversados que solo buscan encender los ánimos de “los comunes” –como ellos nos llaman al resto de seres humanos- o que los que no se sumen a sus acciones, al menos “entiendan” la violencia extrema con la que protestan con cualquier excusa, que no digan nada por los más de 1.000 policías heridos ni por los ciudadanos atacados y obligados a la fuerza a permanecer encerrados en sus casas.

Esas informaciones falsas son las que encienden las emociones y buscan generar la reacción de los muchachos en las calles, que ven cualquier cosa en redes sociales y de una vez las dan por ciertas. Ya con esas emociones de rabia y frustración exaltadas, cuando ya están indignados, muchos dan el paso siguiente: comienzan a gritar “la policía nos está matando” o simplemente “nos están matando” y lo gritan en medio de crisis de histeria de quien realmente se siente amenazado, porque efectivamente en sus mentes es así, ellos se han creído la mentira, esa mente ya fue manipulada y ellos de verdad sienten que sus vidas corren peligro.

Los que saben que es mentira, lo repiten tanto que terminan exaltándose y creyendo sus propios inventos.

Ya con ese nivel de alteración emocional y cognitiva, la mesa está servida para el desastre, para el caos, para que la mente no tenga capacidad de discernir entre lo que pasa en la realidad (que sí obviamente hay caso de abusos, excesos y enfrentamientos como en toda protesta donde un grupo comienza a lanzarle piedras a los efectivos policiales y saquea negocios) y en sus percepciones alteradas.

En las mentes de los que están en las calles pasa a existir una férrea convicción de que ese otro (la policía o el ciudadano que no está de acuerdo y pide que se le respete su derecho vulnerado al libre tránsito) es una amenaza real, un peligro inminente del que hay que defenderse. Muchos llegan a un estado de alteración tal que llegan a creer que es la vida de ellos o la de los otros, que de ese otro (que ya lo ha pasado a ver como el malo) hay que vengarse.

En esa vorágine de emociones todo se enciende, todo es caos, todo tiende a empeorar, con cualquier mínimo detonante se desatan los demonios y llega el infierno.

Los manifestantes, como ya lo hemos visto, entran en un estado de descontrol y poco razonamiento que les puede hacer participar en acciones donde a un ser humano le matan con 27 puñaladas en una acción colectiva o le arrojan sustancias químicas en la cara para destruirlo solo porque es funcionario.

O lo amarran, torturan, graban y transmiten tales acciones para que quede constancia de que ellos “también son malos” y capaces de lo peor, también pueden descender hasta lo irracional, hasta la animalidad, hasta lo macabro. Se igualan con las acciones de los peores criminales.

Y aún peor, matan al “otro” a patadas de manera tumultuaria y aunque ven que está agonizando en el piso, que se ahoga con la sangre que emana de los órganos ya destrozados por los innumerables golpes y que su sistema nervioso trata de hacerle tomar sus últimas bocanadas de aire, le siguen brincando en la cabeza. Sí, ese horror ocurrió, lo vimos en videos en redes sociales.

El hombre al que asesinaron a golpes, previamente había matado a un manifestante tras ser agredido por estos por simplemente querer transitar por una vía pública ¿Se puede ver el nivel de irracionalidad de todo?

En ese caso, no parece haber existido una sana sed de justicia, sino un deseo descontrolado de venganza. Una línea peligrosa que en medio de una acción de euforia o ira colectiva se puede pasar muy fácilsin prácticamente darse cuenta de ello, pero que traerá consecuencias individuales para siempre.

¿Y cómo se llegó a este nivel de irracionalidad? Muchos impulsados por información falsa, puesta en línea para mover los ánimos de la gente, para que los que vieran uno y otro mensaje, terminaran creyendo en la narrativa y se “unieran a la lucha”.

1.-Iniciaron con una mentira

La primera gran mentira para manipular fue el nombre de la protesta. Le denominaron “Paro Nacional”, un término que deja ver que están muy bien entrenados en marketing de contenidos y en comunicación para la incidencia los que le decidieron.

Con ese término, cada vez que algún medio internacional escribe sobre el tema y titula con él, se genera la idea de que en Colombia está pasando algo grave, porque, “vamos, que la prensa reseña que hay un Paro Nacional”, aunque la verdad es que la mayoría del país está trabajando y en contra del vandalismo que se ha desatado.

2.-Los pobres están en las calles

Los sectores sociales más desposeídos son los que menos piensan en pararse a hacer una protesta, porque los estratos 1,2 y 3 viven del día a día, si un día o dos les va mal y dejan de producir, se ve gravemente afectado su presupuesto del mes. Así que parar al país no es la solución para estos sectores porque no van a hacer nada contra sí mismos.

Esto revela que no son justamente de los estratos más humildes quienes están trancando las vías para que el resto de los ciudadanos no puedan trabajar y se vean obligados a quedarse en sus casas. No, la mayoría de los que están protestando están muy lejos de pasar necesidades o de estar gravemente afectados por la difícil situación económica que vive Colombia.

He ahí otra falacia. Y, ojo, no significa que los sectores populares estuvieran a favor del gobierno y su reforma tributaria -que fue el motivo con el que convocaron las protestas-, para nada, pero por ello no van a destruir lo que les beneficia a diario: los CAI, el transporte público, los semáforos, etc.

Los estratos 1, 2 y 3 estaban en contra de la reforma tributaria, pero preferían que se solucionaran las diferencias de otra forma. Clic para tuitear

Quienes están en otros países probablemente creen que la clase popular era la que estaba promoviendo la agitación social, pero no, esa es una de las mentiras que se dejaron correr por redes sociales para que los que estaban lejos y los desprevenidos lo creyeran.

Aunque son muchas mentiras y las verdades a medias que dan cabida a interpretaciones erróneas, voy a mencionar solo otras cinco para ilustrar lo que ha estado pasado en Colombia desde hace un mes.

3.-“La policía nos mata y nos tira al río”

Desde los primeros días de conflictividad esta versión empezó a rodar en las redes sociales. Incluso dejaron correr un video de dos supuestos cuerpos en un río en un pueblo de Antioquia. Hecho que finalmente resultó ser un montaje de bolsas llenas de trapos y goma para simular “un bojote” como un cuerpo.

Y aunque fue mentira, casi un mes después aún muchos sostienen la versión en redes sociales. Lo dicen de manera inocente, creyendo que es verdad, aunque no lo haya sido.

Aparte del video que fue difundido en redes, está el caso de un joven que, según información reseñada por la prensa local, se lanzó al río Cauca cuado la policía lanzó gases lacrimógenos para tratar de dispersar a los manifestantes. Murió en el afluente y el caso está en investigación.

Ese es uno de los hechos que en redes ha sido tergiversado y usado para decir que la policía lo detuvo, lo torturó, lo mató y luego lo lanzó al río.

Otros casos de supuestos detenidos, picados y lanzados a ríos han sido desmentidos por las propias personas en las redes sociales.

 

4.-“La violó la policía y luego se suicidó”

Otra de las acusaciones más fuertes contra la fuerza pública es la de violaciones a mujeres detenidas, pero el caso más complejo y por el que se empezaron a mandar mensajes con esa versión fue el que se presentó con una manifestante menor de edad, quien fue detenida y trasladada por cuatro policías hasta la sede de la Fiscalía, donde su abuela la buscó y la llevó a su hogar.

La niña lamentablemente se suicidó horas después de presuntamente señalar que habría sido abusada. Su muerte deja un amargo sabor en el alma, causa pesar. No hay certeza de qué le pasaba exactamente, por lo cual nadie debe hacer especulaciones, sino solo limitarse a los hechos tal cual como se pudieron conocer.

El caso conmocionó al país y llevó a las autoridades a separar a los policías de sus cargos e iniciar investigaciones ante las graves acusaciones.

Miles compartieron la versión por las redes sociales y hubo figuras públicas que llegaron a asegurar que eso era exactamente lo que había pasado. Los policías fueron señalados por la gente sin que hubiese prueba alguna. Una muy compleja situación para los uniformados que finalmente corrieron con la suerte de que alguien por casualidad grabara todo el proceso de detención y traslado a la Fiscalía.

La historia del falso abuso y la noticia de la muerte de la joven hizo estallar la furia de los manifestantes, que quemaron las instalacioes de la Fiscalía donde fue trasladada.

Pocos días después quedó demostrado que la menor no fue violada por los policías, quienes, según se observa en un video difundido por un funcionario independiente de organizaciones de derechos humanos, la trasladaron caminando por varias cuadras y, ante la resistencia de ella a la detención, debieron agarrarla por manos y pies para llevarla colgando, porque de lo contrario se tiraba al suelo.

La joven les gritaba a los policías “idiotas”, “inútiles” y se burlaba de que cuatro agentes policiales se lesdificultara trasladar a una sola mujer. En varias ocasiones ella pedía que se detuvieran para acomodarse los pantalones que se le estaban cayendo con sus forcejeo por escapar de la detención, solicitud ante la que los policías accedían y esperaban pacientemente que la propia joven se acomodara su ropa para poder seguirla llevando a la sede del organismo.

5.-Simulación colectiva de ataque policial

Gracias a un ciudadano que estaba grabando una de las concentraciones de los jóvenes se pudo conocer que los manifestantes simulan que son reprimidos por las fuerzas policiales, para luego difundir esas imágenes en redes sociales.

Y aunque resulta insólito y difícil de creer, el video es lo suficientemente explícito.

6.-Detenidos por otros casos y los señalaban como manifestantes

También ha sido recurrente que en el último mes se difundan noticias de personas que son detenidas y luego no aparecen.

En muchos casos los procedimientos obedecen a hechos distintos a las protestas y luego quienes han sido dado por desaparecidos, salen a aclarar la situación.

7.-Centros de torturas, casas de pique y fosas comunes

Otras de las infomaciones insólitas que fueron difundidas fue la presunta existencia de un centro de tortura en la cadena de tiendas Éxito en Cali.

Hubo quienes en redes sociales hasta llegaron a señalar que en el lugar, así como en una casa de una de las urbanizaciones atacadas en Cali, supuestamente había un centro de “picado” de los manifestantes.

El Senador colombiano Gustavo Bolívar se hizo eco de las informaciones de presuntas “casas de pique” y de las fosas comunes, así como de los desaparecidos, información procesada y referida por la Fundación Jsticia y Paz Colombia.

Estas afirmaciones no podemos señalarlas como falsas, porque hay una institución avalandolas; no obstante, sería justo que presentaran pruebas y documentación para respaldar sus fuertes y delicados señalamientos.

Hasta ahora no hay pruebas de los señalamientos hechos por la organización.

El mismo día del trino del senador, la Fiscalía General de la Nación informó que se había logrado la ubicación de 290 personas que habían sido reportadas como desaparecidas desde el inicio de las protestas.