Exjefe de Maduro lo recuerda como un vago e irresponsable

Exjefe de Nicolás Maduro lo recuerda como un vago e irresponsable

Nicolás Maduro era "vago", "irresponsable" y tenía "récord de ausentismo" en su trabajo como conductor de autobuses en Caracas, según cuenta su antiguo jefe
Maduro "era un vago y un irresponsable"
Las referencias que sobre Nicolás Maduro tienen sus antiguos jefes no son las mejores. Es más, le cerrarían las puertas en cualquier lugar donde pretendiera trabajar si el chavismo no le hubiese convertido en diputado, Canciller y luego, con la muerte de Hugo Chávez, en el heredero de la presidencia.
Quien habla sobre Maduro es tal vez una de las pocas personas que más le conoce de su anterior faceta, aquella en la que no tenía el poder político ni los recursos del Estado a su disposición. Esa época en la que no mostraba mucho interés en estudiar ni tampoco en trabajar, cuando manejaba un autobús y comenzaba a participar en el mundo sindical.
«Era un vago y un irresponsable», sostiene sin dudar David Vallenilla en entrevista al diario español ABC.

Vallenilla recuerda bien a Maduro, su esencia, sus antivalores, su carácter, su comportamiento real fuera del foco de las cámaras, lejos del pueblo que lo aplaude y besa por verlo como la esperanza  de que les pueda regalar una bolsa de comida para no morir en medio de la hambruna que provocó el propio régimen chavista como forma de sometimiento de la sociedad.

Sí, Vallenilla conoce bien a ese hombre que tanto habla del pueblo, pero al que paradójicamente le ha dado la espalda. Ese hombre indiferente ante los niños muriendo por desnutrición, ante la angustia del común por no poder ganar ni siquiera 10 dólares al mes, mucho menos lo necesario para tener el nivel de vida con el que contaba la mayoría de venezolanos antes de que la revolución llegara a arrasar con la que un día fue una próspera, inclusiva y esperanzadora nación.

Por eso esta entrevista en el ABC se convierte en un documento singular del que The Latam Post les trae un resumen de las partes más importantes.

De exsindicalista a presidente obrero

Una de las frases que le gusta repetir a Maduro, es autodenominarse «El Presidente Obrero», un cuasi slogan edulcorado de populismo para posicionarse en la mente del pueblo. Extrañamente pocos se identifican con ella y tal vez es porque no tiene un sustento real que su exjefe Vallenilla, sí conoce:

«Todos los hombres tienen un pasado y antes de ser el «presidente obrero de Venezuela», como se llama a sí mismo, Nicolás Maduro era un don nadie que se ganaba la vida conduciendo autobuses». «Era un vago, un irresponsable y un vago», dice a ABC.

Como exjefe del mandatario venezolano, Vallenilla compartió con él largas jornadas laborales durante al menos seis años.

«Dejó de ir a trabajar y un día llegó a mis oídos que el joven se había involucrado con el sindicato de Plaza Venezuela. Él era un simple delegado, pero nos hacía creer que era uno de los representantes y debía asistir a los actos», apunta el supervisor que conoció a Maduro en 1992.

Vallenilla vive exiliado en Madrid desde hace dos años, entró en la compañía Metro de Caracas en 1988 y recibió entrenamiento de franceses y españoles, para conducir unos autobuses equipados con la mejor tecnología de la época, los famosos Metrobús.

No entiendo cómo llegó a ser presidente

«Yo no entiendo cómo este señor llegó a ser presidente. No tenía ninguna cualidad para ejercer ese cargo. Le veo la banda presidencial y no me lo creo», sentencia Vallenilla. Clic para tuitear

Con relación a las faltas que se le atribuyen, Vallenilla despeja cualquier duda: «Maduro llevó un justificante del sindicato por haber faltado varios días y cuando fuimos a cotejarlo nos dimos cuenta de que era falso»

«Perdí la cuenta de cuántas veces le suspendí el sueldo porque no iba a trabajar», recuerda Vallenilla, que se lamenta ahora por no haber presionado más para que lo despidieran.

«Solo podía tener tres faltas y debidamente justificadas, pero Maduro tenía récord de ausentismo», «Era un sinvergüenza», dice.

«La maquinaria política del régimen ha dicho que los mejores contratos colectivos del Metro de Caracas se deben al ‘presidente obrero’. Pero Vallenilla desmonta esta teoría al manifestar que Maduro nunca formó parte de la directiva del sindicato y que «no existe ningún contrato que esté firmado por él».

«Maduro asesinó a mi único hijo»

Hay imágenes que se han hecho icónicas durante las protestas en las que perdieron la vida cientos de ciudadanos venezolanos, en su mayoría jóvenes, en búsqueda de la libertad. Lamentablemente el hijo de Vallenilla está registrado en estas dolorosas fotos.

Según se lee en la entrevista de ABC: «El joven de 22 años, que se desempeñaba como enfermero en una clínica al este de la ciudad, fue asesinado el 22 de junio de 2017 a quemarropa por un guardia nacional que le disparó desde el interior de la base militar La Carlota, en Caracas».

«Maduro asesinó a mi único hijo», acusa Vallenilla al mandatario venezolano con lágrimas en los ojos. Y apunta que «hay que ser bien cobarde para decir que un joven desarmado frente a una base militar significaba un peligro».

Vallenilla forma parte de los más de 5 millones de venezolanos que han emigrado de Venezuela huyendo de un sistema que le ha robado la libertad y la vida a los venezolanos que tratan de sobrevivir en medio de una crisis humanitaria compleja.

Atrás quedan los recuerdos para Vallenilla y millones de Venezuela que viven llenos de nostalgia por su tierra y por cómo era sus días antes del chavismo; millones de venezolanos que, pese a la realidad, se mantienen llenos de regresar algún día a una Venezuela en plena libertad.