El hampa impone su dictadura de balas por encima del régimen de Maduro

El hampa impone su dictadura de balas y terror por encima del régimen de Maduro

El director del CICPC, Douglas Rico, dijo que se iniciará diálogo con la organización criminal de "El Coqui para que depongan su actitud y entreguen las armas
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El director de la policía científica del régimen venezolano, Douglas Rico, hizo una revelación sorprendente para cualquier cuerpo policial respetuoso de la ley, anunció que iniciarán un proceso de diálogo con el poderoso grupo hamponil liderado por Carlos Luis Revete, alias “El Coqui”, un sanguinario delincuente dueño absoluto de la Cota 905, una de las más peligrosas, violentas e importantes barriadas de Caracas, desde donde planifica secuestros, robos, extorsiones y hasta cierres de la capital.

«Está, en este momento, un proceso de conversación con esta organización criminal para que, en principio, depongan su actitud y entreguen las armas”, explicó Rico, al referirse a la banda liderada por «El Coqui”.

Aunque hubo quienes dudaban de esas declaraciones y llegaron a pensar que se trataba de una fake news o un chiste de funcionario, la realidad es que el régimen de Maduro le tiembla a «El Coqui»; con él no hay bravuconadas, dejan de ser feroces tigres y se convierten en dóciles gatitos.

Sí, ese mismo régimen que ataca a manifestantes, asesina a jóvenes estudiantes, somete a profesores, encarcela a miles de ciudadanos solo por pensar distinto y que ha sometido al hambre a millones, delante de «El Coqui» trata de ser prudente y de pedir amablemente cambien de actitud.

El Coqui está en las alturas de su poder de fuego

Mientras tanto, en lo más alto de la Cota 905, El Coqui observa como se mueven los temerosos habitantes de la capital venezolana, mientras abraza su poderoso lanzacohetes antitanque AT4 color verde.

Balas, sangre, ráfagas y violencia fue lo que se vio y estremeció a Caracas en uno de los días más emblemáticos del dominio del hampa. El pasado jueves 22 de abril cuando un grupo delictivo interceptó en una de las principales autopistas de Caracas a varios vehículos identificados con los distintivos de la Guardia Nacional de Venezuela y del principal organismo policial del país, el CICPC.

Los integrantes de la banda de «El Coqui» apuntaban y disparaban sin piedad contra las unidades policiales y sus ocupantes, accionando sus lustrosas pistolas y fusiles, una superioridad armamentista integrada por Fusiles Automáticos Livianos (FAL), Fusiles Ar-15 y Ak103 y pistolas 9mm con doble cargador, que tanto les gusta por su reiteración balística.

Como una manada disparaban sin desparpajo mientras avanzaban caminando lentamente hacia los vehículos.

Varios funcionarios resultaron heridos mientras corrían como podían a resguardarse en los túneles, en donde también se escondían aterrorizados ciudadanos y sus familias que venían circulando cuando los atrapó la balacera.

Las camionetas de Investigación de Vehículos y Contra Bandas quedaron regadas en la autopista con numerosas perforaciones de balas. Clic para tuitear

Nuestro aliado informativo Cima 360 identificó a los funcionarios heridos como José Alberto Linares, inspector agregado, con un disparo en su pierna izquierda; Eduardo Reyes, detective, con un disparo en la zona de la espalda al lado derecho y Reiner Borges, con un tiro rasante en la zona lumbar.

Mientras, el uniformado que recibió un tiro en la región costal derecha fue llevado al hospital Miguel Pérez Carreño, pero falleció poco después de su ingreso al centro hospitalario, fue identificado como el inspector agregado César Castillo. Aunque el director del CICPC negó su fallecimiento.

En su auxilio llegó una unidad blindada del Comando de Fuerzas Especiales del CICPC, la cual fue recibida por balas de alto calibre que dejaron cicatrices en su cuerpo blindado, y que por la medida de sus impactos se presume que provinieron de una de las ametralladoras Browning .50 que los especialistas han identificado en posesión de la banda.

Inacción del gobierno ante la violencia de las bandas

Pese a lo violento y sangriento de la situación que en cualquier país sería asumida como una acción terrorista de Seguridad Nacional, hasta ahora no ha habido un pronunciamiento oficial al respecto y ello explica porqué Caracas se desvive a todo hora ante los dueños de la ciudad, el hampa.

De acuerdo a los datos obtenidos por Cima 360, como responsables de las horas de terror que se vivieron, son señalados, los alias: Mayeya, Obrayan, Ronny Caraota y Lágrimas, quienes según los cuerpos policiales actúan en asociación con, El Coqui, el Vampi y el Galvis.

Ya no es nada nuevo, han muerto inocentes por ello, pero los enfrentamientos en la Cota 905 ante la inacción cómplice de los organismos del estado, creados para asegurar la tranquilidad, protección y la vida de unos habitantes de Caracas, que conviven con el terror, indefensos ante una ciudad sin ley.

¿Quién es «El Coqui»? el líder de la Cota 905 con quien Maduro quiere conversar

Según reseña la organización de periodismo investigativo sobre el crimen organizado en América Latina y el Caribe, InSightCrime, Carlos Luis Revete, alias «El Coqui», nació en 1978 y creció en los barrios populares de suroeste de Caracas.

La Cota 905, o simplemente La Cota, es un serpenteante barrio que bordea la zona suroeste de Caracas, una carretera desde donde se divisa parte de la urbe caraqueña que se puede tomar desde la avenida principal del El Cementerio para luego descender por La Vega, cerca de la redoma de La India en El Paraíso. En su trayecto observamos humildes casitas a ambos lados de la vía. Allí reina El Coqui.

Revete ganó relevancia como segundo al mando de Jesús Alberto Ramos Caldero, alias “El Chavo”, quien en 2014 tuvo la oscura idea de unir a todas las bandas para enfrentar desde el poder numérico a la policía.

Esta iniciativa fue la impulsora de la unión de muchos antisociales en un frente común, dando inicio así a las denominadas megabandas, cada una compuesta por más de 50 miembros, más organizadas y armadas que las pandillas callejeras tradicionales y que la policía e imitando la estructura jerárquica de las pandillas carcelarias que ya muchos de ellos habían aprendido y que a su vez derivó en la incorporación de las cárceles como especies de módulos dentro de la estructura de los negocios de las megabandas.

Cuando Ramos es dado de baja por la policía venezolana, en enero de 2015, Revete toma el poder de la megabanda de la Cota 905. A Revete se atribuye la unión de las bandas de Cota 905, El Cementerio y El Valle.

Zonas de Paz son sentencias de muerte

En enero de 2015, la Cota 905 fue incluida en el nefasto programa de “Zonas de Paz” del gobierno de Maduro, mediante el cual las autoridades cedieron el control territorial a las organizaciones criminales, a cambio de que estas redujeran la violencia.

Paradójicamente estas «Zonas de Paz» como era de esperarse, a excepción de las mentes criminales del chavismo, se convirtieron en cuarteles generales de la delincuencia.

Desde 2017, la retirada de la policía de Cota 905 bajo órdenes gubernamentales de respeto a dichas «Zonas de Paz», le ha permitido a Revete acumular un arsenal de armas de grueso calibre, que se estima en alrededor de 200 granadas, 15 fusiles AR-15, 150 armas de fuego más pequeñas y millones de municiones.

De esta manera, su banda tiene casi el mismo poder de fuego de las fuerzas de seguridad. Un arsenal que renuevan con regularidad con dinero proveniente del narcotráfico, el secuestro y la extorsión, en un país en donde supuestamente el monopolio de las armas debe estar en la Fuerza Armada. Pero muy pronto, como lo anunció Douglas Rico, el director de la policía científica, se iniciarán las conversaciones entre «El Coqui», las fuerzas de seguridad del gobierno y Maduro ¿De qué hablarán?