El Budare, el restaurante que conquista Perú con los sabores venezolanos

Por Flavia Garay & Carola Briceño
El Budare un restaurante venezolano que sigue posicionándose en Perú.

Los emprendimientos de los venezolanos en el exterior siguen destacándose y aumentando en cantidad. Cada vez es más común conocer casos de venezolanos que se sobrepusieron a la adversidad de tener que bajar la santamaría de sus negocios en Venezuela para emigrar y empezar completamente de cero en otro país, con mercados muy diferentes, competidores agresivos y donde el emprendedor es un completo desconocido.

Así es el caso del restaurante El Budare, un emprendimiento de los esposos Jéssica Cochrane y Brayan Ching, quienes emigraron a Perú apenas hace cuatro años y que, pese a las dificultades y al exigente paladar de un público acostumbrado a una de las mejores gastronomías del mundo,  en tan poco tiempo han logrado abrirse paso y convertirse en referentes de la comida venezolana en Lima.

El Budare restaurante, que  es conocido como el pionero de la gastronomía venezolana en Perú, ya cuenta con dos sedes: una en los Olivos y la otra en Barranco. Ambos espacios son el punto perfecto para el encuentro de los venezolanos con sus compatriotas y con esos sabores únicos de la maravillosa gastronomía  de Venezuela.

La oferta es tan variada que puedes disfrutar de cachapas con mucho queso y un cochinito frito a un lado; arepas pelúas, de chicharrón, dominó, reinas pepiadas o de pabellón; pepitos mixtos llenos de salsa, maíz, queso y suero; hamburguesas con todo, así como el venezolano está acostumbrado a comerlas; tostadas tumbarancho, como las mejores de Maracaibo; pasticho con un gratinado perfecto; pizzas a la leña; el arroz chino-venezolano que tanto se extraña al salir del país.

Y como si eso fuese poco, también se pueden pedir patacones con carne mechada; empanadas bien rellenas; tostones con ensalada; mondongo con su arepita; tequeños con doble queso; parrillas mixtas a la venezolana;  asado negro; mandocas; hallaquitas de chicharrón; cachitos, bollitos pelones; y en navidad, por supuesto, no puede faltar la hallaca, el pan de jamón, el pernil, la ensalada de gallina y bollitos.

La propuesta gastronómica es tan atractiva que una persona puede ir 15 días seguidos y comer algo diferente cada vez que se siente a la mesa.

 

Historia detrás del emprendimiento

Antes de migrar de Venezuela la pareja tenía un pequeño negocio de importación de productos electrónicos de China. Ella estudiaba Comercio Internacional y él estaba en Ingeniería de Sistemas, carreras que no lograron terminar debido a las crisis política y social que hay en el país.

Con lo poco que tenían migraron a Perú como turistas en el año 2017, con la intención de pedir refugio y quedarse. Cuenta la emprendedora que llegaron al país sin conocer a nadie, pero con pequeño capital para un negocio, lo que les permitió optar por un permiso temporal de permanencia.

Para lograr tener más ahorros, ella empezó a trabajar en una tienda y Brayan trabajaba como conductor de Uber. Meses después lograron alquilar un local céntrico en el distrito de Barranco.

Al principio solo contaba con sólo ocho mesas y hoy en día tiene dos locales en la ciudad con un gran número de empleados entre venezolanos y peruanos.

Jéssica dijo que estuvieron a punto a cerrar, ya que en los primeros cinco meses el pequeño restaurante no tenía clientela y su esposo le dijo que sería mejor venderlo todo y así recuperar algo de la inversión.

Pero la emprendedora le pidió una última oportunidad a su esposo para resucitar en un mes el negocio y desde ahí empezó a impulsar por las redes sociales.

Al día que volvimos a abrir, un lunes, empezaron a llegar como cinco o siete clientes. Yo publicaba fotos. Mis fotos eran feas y mira que con la ayuda de Dios empezó a llegar gente, empezamos con cuatro mesas, luego ocho. En diciembre alquilamos los dos pisos del restaurante”, contó la joven emprendedora, de 26 años.

Tras toda la experiencia, el esfuerzo y el éxito alcanzado, aunque aman a Venezuela, hoy quieren quedarse en Perú, ya que esa nación y su gente les dio la gran oportunidad de hacer su sueño realidad.

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