Colombia resiste mientras la democracia está bajo ataque del comunismo

La violencia desatada que se está viendo en Colombia, ya ha sido desatada por la izquierda en otros países de América Latina
Las violentas protestas en Colombia han dejado ver acciones bien planificadas

Las violentas protestas que han ocurrido en Colombia no son producto del azar o de un fenómeno social incontrolable, sino que obedecen a estrategias y tácticas bien planificadas por el comunismo y el narcotráfico.

Violencia desmedida, convulsión, asesinatos y desapariciones, incendios a las infraestructuras, destrozos a medios de transporte, atentados a los Comandos de Atención Inmediata (CAI) con policías dentro, rostros llorosos y asustados por un lado, y por otro lado, caras violentas demostrando su aberrante y enfermizo disfrute ante el caos.

Todo esto aderezado con una respuesta supuestamente excesiva de la fuerza por parte de los organismos de seguridad del Estado, según lo denunciado por la ONU y OEA, configuran un cuadro de convulsión buscado por una izquierda que desea hacerse con el poder en Colombia.

Colombia permanece de pie, lucha y se retuerce ante el ataque, recuperando la capacidad de respuesta ante el cataclismo, las autoridades reaccionan ante lo inédito, lo inesperado, si bien las protestas de noviembre de 2019 permitían presagiar la escalada, pero la maldad planificada con miras a tomar el poder manipulando el sufrimiento de un pueblo obedece a una estrategia superior.

La izquierda, que en el caso de Colombia se cimenta con la narcoguerrilla del ELN y las disidencias de las FARC, ya desde hace tiempo sabe que debe crear inestabilidad en las sociedades para destruirlas y así ofrecer cantos de sirena y pesca en río revuelto. Una izquierda que ante la comunidad internacional mantienen su romántico e irreal discurso de que todo somos iguales -lo cual parece seducir a Europa-, pero que en la realidad apela a esa tácticas que causan destrucción, muerte y les permite tener una oportunidad de acceder al poder.

Una estrategia violenta que ha incendiado varios países

Lo que se está viendo en Colombia ya se ha visto en Venezuela, Chile, Bolivia y otros países.

En Chile en 2019, el aumento de 30 centavos en el precio del metro desató la ira de los jóvenes primero y de una gran parte de la sociedad después en contra de un “modelo” que era la envidia de los demás países latinoamericanos. Las diferencias sociales, naturales de todos los sistemas, fue aprovechada por la izquierda para decirle a la gente que ese era el principal motivos de los problemas sociales.

Ecuador, también sucumbió al caos en 2019 cuando el presidente Lenín Moreno decidió, entre otras medidas económicas, liberar el precio de los combustibles, produciéndose una ola de manifestaciones en las calles que forzaron al gobierno a dar marcha atrás, luego de una decena de muertos y 15 días de protestas.

En todas estas protestas se ha manifestado una bien pulimentada estrategia para destruir la democracia, infiltrar las manifestaciones populares y aupar el caos y la violencia, aún cuando la génesis de las manifestaciones hubiesen desaparecido.

La reforma tributaria, en el caso de Colombia, ya fue retirada del Congreso, pero las invitaciones a una rebelión popular persisten día a día, con la presencia de grupos violentos de izquierda ejerciendo el liderazgo e invitando a seguirlos.

La real participación de grupos violentos de otros países

Colombia una vez detectadas y comprobadas estas estrategias reiterativas en distintos países parece estar tomando los correctivos necesarios.

Ya grupos violentos venezolanos identificados con el régimen de Nicolás Maduro han sido apresados y deportados. Igualmente, se declaró persona non grata al diplomático cubano Omar Rafael García Lazo, quien habría estado desarrollando “actividades incompatibles con lo previsto en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas”.

El presidente de Ecuador, Lenin Moreno, denunció que las manos “sangrientas y abusivas” de Maduro estaban en Colombia, y se han identificado y nombrado cinco grupos infiltrados por el ELN y disidencias de las Farc bajo los nombres de Movimiento Pedro Pascasio Martínez, Movimiento JM19, Movimiento Colectivo Libertad, Autogestión y Resistencia (Clar) y el Movimiento Jaime Bateman Cayón.

El propio presidente Duque anunció una recompensa en nombre del gobierno de 10 millones de pesos (Unos 2.600 dólares) por información que conduzca a identificar a los violentos.

Igualmente se han dado pasos de diálogo con la organización izquierdista Comité Nacional del Paro, que agrupa a unas 40 organizaciones sindicales, quienes han hecho un pliego de más de 100 peticiones al gobierno de Duque, pero que, según la organización, los tres puntos más inmediatos de discutir son el proyecto de reforma de salud, un mejor manejo de la pandemia de coronavirus y establecer una renta o salario mínimo acorde a la canasta de alimentos.