China ahora entrenará a sus empleados públicos en espionaje y contraespionaje a extranjeros

La ley de seguridad nacional tendrá como finalidad vigilar cada paso de los empleados para que "no sean víctimas" de una supuesta amenaza extranjera
China controla empresas e instituciones

El presidente comunista chino, Xi Jinping, no solo vigila el Internet y las redes sociales locales, sino que ahora ejerce otro mecanismo de control contra los trabajadores de empresas e instituciones con una nueva ley de seguridad nacional.

Los comunistas se escudan en su obsesión por tener el control del país con esta regulación que permite a las autoridades de esa nación asiática vigilar cada movimiento de los empleados, quienes se verán obligados a capacitarse contra el “espionaje extranjero”.

La nueva ley fue anunciada este martes a través de Global Times, uno de los órganos propagandísticos de Beijing dependiente del Partido Comunista Chino (PCC).

Gracias a la regulación, las autoridades de seguridad nacional estarán en todo su derecho de elaborar listas de empresas y organizaciones vulnerables a una supuesta amenaza extranjera.

Los comunistas presionarán a los directivos de empresas susceptibles a “amenazas” para que adopten medidas; una de ellas será obligar a sus empleados a asistir a extenuantes y largos seminarios para que no puedan ser “engañados por el enemigo externo”, así como también se capacitarán con materiales audiovisuales.

Además, los empleados, deben realizar una declaración jurada para conocer detalladamente sus pasos que podrán dar en viajes de negocios en el exterior.

Trabajadores son controlados desde 2019

Aunque fue publicada la ley este martes, el país comunista ya venía aplicando este tipo de control contra las empresas desde 2019, según reveló el medio oficial.

Las autoridades comunistas chinas han obligado al personal que realiza viajes al exterior a informar estrictamente sobre sus destinos y reuniones con extranjeros. Además, antes de comprar el boleto de avión tienen que obtener la aprobación de sus superiores directos.

El control llega aún más lejos. Los trabajadores deben dejar sus equipos eléctricos, como móviles, computadoras portátiles y unidades USB, a fin de evitar compartir información con extranjeros que pueda “vulnerar la seguridad nacional”.