Caracas se convirtió en zona de guerra con los enfrentamientos entre megabandas criminales y policías

Por Ruth Meyerowitz & Carola Briceño
Megabandas causan terror en Caracas

Grupos delictivos organizados lograron paralizar parcialmente la capital venezolana, tras intensos enfrentamientos que se desarrollan desde la tarde del miércoles con funcionarios de diferentes organismos policiales.

En las últimas horas, la capital venezolana ha estado a merced de los miembros de la banda Cota 905, liderada por Carlos  Luis Revete, alias El Koki, lo que ha mantenido a los ciudadanos resguardados en sus hogares y denunciando la situación a través de las redes sociales.

Los delincuentes han mantenido fuertes detonaciones desde las madrugada de este 8 de julio en dirección a los túneles de El Paraíso, el Cementerio, Quinta Crespo y El Paraíso, en el suroeste de Caracas.

Ciudadanos que se encontraban en los túneles tuvieron que refugiarse por horas en el lugar esperando que las detonaciones se detuvieran y evitar que los delincuentes los asesinen.

Los disparos, que el miércoles se prolongaron hasta pasada la medianoche, se volvieron registrar desde la 5:00 am  en varias zonas de la ciudad.

Las balas perdidas por los enfrentamientos han atravesado ventanas de hogares, lo que mantiene a todos en riesgo de perder la vida ante estos enfrentamientos.

Esta mañana los delincuentes quemaron una gandola frente a la entrada del túnel de la zona de El Cementerio, área dominada por las megabandas criminales.

En esa zona justamente los delincuentes han optado por lanzar ráfagas de disparos hacia los vehículos que transiten por la zona, lo cual ha dejado una persona muerta, quien se desangró tratándose de refugiar en el túnel tras ser alcanzado por una bala, y varios heridos.

Un hombre fue abatido en la entrada del Peaje de la Cota 905, una bala perdida atravesó a una señora en una de las calles de la avenida Nueva Granada y un señor fue herido de bala después de un intento de robo en el túnel del Cementerio.

Una mujer fue herida de bala en la avenida Baralt, frente al mercado Quinta Crespo, y fue trasladada a un centro asistencial.

Lo que se sabe

Los miembros de las banda de la Cota 905, lideradas por El Vampi, Garbis y El Koki, empezaron a disparar al aire y en contra de la sede la Policía Nacional Bolivariana y del Helicoide, fortaleza de la policía política donde mantienen a decenas de presos políticos.

También atacaron otras instalaciones policiales para tratar de destruirlas.

De forma extraoficial se conoció que Leonardo José Polanco, conocido como El Loco Leo, líder de la banda de El Valle y aliado del Koki, fue herido de bala después de unos de los ataques organizados contra cuerpos de seguridad en la avenida Intercomunal de El Valle.

Tras el hecho se inició la respuesta de los delincuentes en contra de los comandos oficiales y la sede del Helicoide.

En el ataque, dos funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), resultaron heridos. Ambos se encuentran estables.

Tanto los malandros, los cuerpos policiales y los ministros del régimen de Nicolás Maduro, le han pedido a la población que se abstengan de transitar por varias zonas de Caracas, como el Paraíso, El Valle, El Cementerio y Quinta Crespo.

Este hecho se veía venir con los constantes y cada vez más fuertes enfrentamientos que se han dado en Caracas durante los últimos años.

En esta ocasión ya han estado sacando armamento pesado y hasta armas con las que han tratado de derribar helicópteros de la policía que sobrevuelan las zonas de conflicto.

El chavismo es el responsable

Los grupos delictivos han crecido gracias a una política pública de mano suave contra los antisociales. El régimen chavista, que le ha tendido la mano a los delincuentes más de una vez, estableció las llamadas Zonas de Paz, las cuales eran áreas donde se había acordado que la fuerza pública no actuara y los delincuentes también dejarían de arremeter contra las comunidades.

Se llegó al punto que el máximo jefe de la policía científica venezolana decidió pedirle a los criminales, casi en tono de suplica, que «depongan su actitud hostil» y «entreguen las armas».

El método para convencer a los delincuentes era dialogando. Tras ese mensaje conciliador de Douglas Rico, en el siguiente enfrentamiento, los delincuentes empezaron a tomar ciudadanos de las zonas que dominan y amenazaron con empezar a matar dos personas cada hora si los efectivos policiales no se replegaban y dejaban de atacar.

Esa flexibilidad, que incluso fue demostrada ayer, fue aprovechada por los delincuentes para aumentar el control y para establecerse como autoridades de las zonas de paz, donde nada se mueve si no es con la autorización de ellos.

Los criminales, entre los que hay exmilitares y exfuncionarios policiales, no perdieron el tiempo y levantaron garitas de observación y trincheras de protección en lo más alto de las montañas del valle en el que está  Caracas, lo cual les permite saber los movimientos de la ciudad y de las fuerzas del orden público.

Y aunque en una oportunidad la fuerza pública logró llegar a los puntos de observación de los delincuentes, al día siguiente estos retomaron el control de sus construcciones y de las zonas.

Las bandas dominan diversas zonas y aunque mantienen disputas entre ellos por el control de territorios y negocios, a la hora de enfrentarse a la fuerza pública conforman un solo bloque que les permite defenderse y auxiliarse.

Estas bandas están apertrechadas con armamento de guerra y los movimientos y trasladaos de la banda son coordinados por mujeres a través de diversos medios y con múltiples tácticas para evitar que la fuerza pública les puedan atrapar.

En la Cota 905 han instalado gimnasios y discotecas para que en la zona puedan tener espacios para la distracción de los miembros de las bandas criminales.

Los delincuentes son captados con ropa de marca, celulares de última generación, camionetas y prendas, además dde salarios en dólares, lo que hace que algunos jóvenes de los sectores empobrecidos vean estas bandas como una opción de «trabajo» para no morir de hambre en una Venezuela a la que el chavismo a llevado a la miseria a sus ciudadanos.

Solo la megabanda de El Koki tiene más de 500 hombres, mientras que las otras tienen una menor cantidad de miembros, pero todos entrenado para delinquir.

 

Ciudadanos sin protección solo pueden cacerolear

Ante la impresionante violencia desatada este jueves, los vecinos de las zonas afectadas de manera espontanea han empezado a tocar cacerolas desde donde tratan de resguardarse de las balas.

Hasta ahora la fuerza pública ha demostrado no tener capacidad para enfrentar la situación y los ciudadanos, lamentablemente, se encuentran sin protección alguna, a merced de los delincuentes.

 

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