EL CAPITALISMO | SEGUNDA PARTE | CRITICAS

EL CAPITALISMO | SEGUNDA PARTE | CRITICAS

Las cosas no valen por el esfuerzo invertido en ellas, sino por los beneficios que puedan traer a quien quiere adquirirlas
Las cosas no valen por el esfuerzo invertido en ellas, sino por los beneficios que puedan traer a quien quiere adquirirlas

Hola a todos.

En nuestro vídeo y articulo anterior hicimos un intento por describir el sistema capitalista, en esta ocasión, vamos a ver cuáles son las principales críticas que se le hacen a este sistema de producción.

Los reparos más serios al capitalismo han provenido de los académicos socialistas del siglo XIX, quienes reciclaron las ideas que habían surgido, sobre todo, en la Inglaterra de William Thompson y en la Francia de Sismondi.

Entre aquellos se destacaron Proudhon, Rodbertus (quien fue el padre espiritual del socialismo científico moderno, pero quien no alcanzó fama por no escribir para las masas), el elocuente Fernando Lasalle y el gran sistematizador: Karl Marx.

Basados en la idea de los economistas clásicos de que los bienes son valiosos por el trabajo puesto en su producción, la crítica del socialismo consistió, a grandes rasgos, en acusar al capitalismo de impedir que los trabajadores pudieran apropiarse de la totalidad de los rendimientos de sus esfuerzos, debido a que, al capitalista, es decir, al dueño de los factores de producción, le estaba legitimado usurpar, por gracia de la propiedad privada, una parte de los frutos del trabajo de sus empleados.

A esta teoría se le conoció como La teoría de la explotación.  Adicionalmente, se ha presupuesto desde los griegos, que el hombre libre en busca de ganancias se envilece y tiende a pasar por encima de los demás para conseguir sus intereses.

Contemporáneamente, al capitalismo también se le ha achacado ser el causante de grandes desigualdades sociales, especialmente, en lo que tiene que ver con la percepción de ingresos, pues, al decir de la gente, con el capitalismo los ricos cada vez son más ricos y los pobres cada vez más son pobres.

A lo primero, es preciso decir que la Revolución marginalista superó la teoría del valor trabajo utilizada por los clásicos y luego por los socialistas, pues vino a demostrar que las cosas no valen por el esfuerzo invertido en ellas, sino por los beneficios que puedan traer a quien quiere adquirirlas.

Esto logró explicar algo que los economistas no podían comprender por completo en el pasado: que, bajo ciertas circunstancias, el agua pudiera costar más que lo diamantes.  De modo que eso que los marxistas llaman plusvalía, no es otra cosa que una tasa de interés (esto se tratará en otro vídeo porque es un poco más complejo).

A lo segundo, debemos decir que la inclinación natural del hombre a hacer el mal es lo que lo lleva a cometer actos de agresión en contra de otros y que esto puede darse en cualquier sistema de producción, sin embargo, es necesario aclarar que en nombre de la revolución se han cometido los crímenes más atroces.

Por otra parte, la contención de los impulsos malos y la promoción de los buenos no depende tanto de un sistema de producción concreto, sino de un marco institucional en el que predominen el derecho, la responsabilidad, la autonomía y la libertad.

Por esta razón, si en la sociedad se permite concentrar el poder, más duro te van a venir a joder, como dice la canción.

Por último, hacemos notar que los productores, si no han utilizado a los políticos para obtener monopolios (y si no insistes en que la teoría del valor trabajo es válida), obtienen su riqueza voluntariamente del precio que, voluntariamente pagan los consumidores por sus productos, entonces, ¿por qué debe preocuparnos que unos sean ricos por ofrecer al público bienes útiles si no han vulnerado los derechos de nadie, es decir si su riqueza no proviene de la pobreza de otros?  El estudio de la envidia nos puede acercar a la respuesta de esta cuestión, pero de ello hablaremos en otro vídeo.

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