Zair Mundaray Rodriguéz

Abogado, ex fiscal del Ministro Público venezolano, profesor universitario, experto en Derechos Humanos y criminalidad transnacional.

Yo nací en esta ribera

La existencia de una identidad venezolana o colombiana, pierde todo sentido conceptual en los llanos de Arauca y Apure; cualquier nacionalismo cede en función de una identidad regional puramente llanera, en la que haber nacido en esta ribera, carece de significado. El río Arauca al contrario de los que muchos creíamos, une a la gente, no las separa. No hay gente de aquí y de allá, no hay nosotros y ellos, sólo hay personas con el mismo dialecto, que escuchan las mismas manifestaciones musicales, comen exactamente lo mismo, tienen idénticos vocablos y, encima, la gran mayoría se encuentra emparentados por consanguinidad o por afinidad. Todos transitan por el vibrante río de forma cotidiana sin restricciones. En días pasados pude viajar a la población de Arauquita, en los llanos colombianos, con el fin de recabar, junto a un equipo, testimonios de los desplazados que han llegado a ese lugar desde Apure, huyendo de la violencia producto de la toma militar y policial del territorio auspiciada por la dictadura venezolana. Los testimonios recabados son verdaderos cuentos de horror, que dan cuenta de organismos armados, militares y policiales, que muestran un profundo desprecio por la población civil ajena al conflicto, por los Derechos Humanos y por el más elemental sentido de humanidad. Es alarmante como grupos al margen de la Constitución, como las FAES, el CONAS y la Guardia Nacional, desplegaron sus capacidades “operativas” contra la población civil desarmada, y no contra los irregulares que se mueven a sus anchas por la zona. Varios patrones de violaciones sistemáticas