Fernando Moreno Camacho

Fernando Moreno Camacho es Ingeniero en Gestión Empresarial Internacional y candidato a Máster en Administración de Empresas. Especialista en marketing digital y analítica de datos. Activista liberal y expresidente de la ONG Estudiantes por la Libertad para América Latina. Ecuatoriano.

¿Qué diferencia a los buenos gerentes?

Los gerentes son los principales responsables de la administración de los recursos de una empresa. Dentro de esos recursos, el más importante a administrar es, sin duda, el capital humano, pues provee las habilidades, conocimientos y experiencia necesarias para la ejecución exitosa de las labores y el cumplimiento de las metas empresariales. En ese sentido, la forma en la que los gerentes manejan al recurso humano impacta directamente en el nivel de compromiso, retención y rendimiento del personal. Por tanto, las empresas deberían buscar contar solo con los mejores gerentes disponibles. Entonces, surge la pregunta: ¿qué diferencia a un buen gerente de uno promedio? Los buenos gerentes guían y facilitan, no hacen micromanagement Los gerentes promedio tienden a hacer micromanagement, es decir, observan y controlan muy de cerca el trabajo de su personal, haciendo énfasis constante en los más mínimos detalles. Si bien las intenciones de estos gerentes pueden ser buenas, los resultados de su estilo de dirección son nefastos: generan un ambiente de desconfianza que destruye la motivación del equipo y reducen la autonomía de los empleados, limitándolos a seguir instrucciones, mermando así su creatividad y potencial de crecimiento. Por otro lado, los buenos gerentes actúan como guías y facilitadores. En lugar de controlar excesivamente a sus empleados, los capacitan y luego les delegan responsabilidades, generando confianza en el personal y brindándoles espacio para crecer y empoderarse. Además, estos líderes construyen ambientes en los que pueden resolver dudas, aconsejar a sus colaboradores, dar soporte e incluso recibir sugerencias de ellos, creando así un

Los retos de Guillermo Lasso

El domingo 11 de abril Ecuador se decidió por la libertad, la democracia y la unidad. En una elección trascendental, Guillermo Lasso superó por cinco puntos porcentuales a Andrés Arauz, poniendo fin a más de una década de socialismo y abriendo la puerta a una alternativa basada en la libertad económica, el diálogo político y el encuentro social. Reto económico En lo económico, Lasso se enfrenta a una crisis importante. Se proyecta que el Producto Interno Bruto del Ecuador apenas crecerá 3,1% en 2021 luego de una severa contracción del 8,9% en 2020. La falta de empleo adecuado aqueja al 70% de los ecuatorianos en edad de trabajar, al tiempo que la pobreza alcanza a un tercio de la población total. Y la situación fiscal tampoco es mejor, considerando que el déficit en 2020 alcanzó los $5.700 millones y el endeudamiento público llegó al 63% del PIB. Para enfrentar este reto económico, sin embargo, Lasso cuenta con algunas herramientas a mano. Por un lado, su postura en favor de la libertad económica desde ya ha generado confianza en los mercados internacionales llevando el indicador de riesgo país a la baja, lo cual de mantenerse disminuiría las tasas de interés y atraería mayor inversión extranjera al país. Esto, acompañado de la prometida flexibilización laboral y simplificación de trámites para iniciar nuevos negocios, facilitaría la creación de numerosos puestos de trabajo, reduciendo así el desempleo y mejorando el nivel de vida de los ecuatorianos. Por otro lado, la propuesta del presidente electo de reducir el gasto público