Alex Saab desde Cabo Verde: No soy un funcionario público

Alex Saab desde Cabo Verde: No soy un funcionario público

Alex Saab dice y se contradice. Afirma que no es un funcionario público, luego dice que era y que sigue siendo un "Enviado Especial de la República Bolivariana que realizaba una Misión Especial humanitaria"
Saab se contradice sobre su rol en el régimen de Maduro (Foto: Semana)

Alex Saab jamás se imaginó aquel 12 de junio de 2020 que el avión que aterrizaba en la pista del Aeropuerto Internacional de Sal, en Cabo Verde, se convertiría en un alucinante cohete de emociones, tentativas de extradición y decisiones truncadas que lo han llevado de la cárcel al arresto domiciliario y, ahora, según las últimas declaraciones del presidente de la Asociación de Abogados de África, a una posible libertad.

Definitivamente el empresario colombiano, señalado de ser testaferro de Maduro y solicitado en extradición por EEUU, ha pasado de todo en este pulso de poder entre Caracas y Washington.

En entrevista concedida a la agencia de noticias EFE, Alex Saab dice y se contradice.

Tras afirmar que no es un funcionario público,  señala que era y sigue siendo un «enviado Especial de la República Bolivariana que realizaba una Misión Especial humanitaria para adquirir alimentos básicos, medicinas y equipos médicos muy necesarios para el pueblo de Venezuela».

Trata de que esa sea su mejor carta de defensa, la misma fue ideada por el régimen de Maduro, al que no le conviene que Saab se reúna con los americanos y pueda escuchar ofertas de acuerdos por información que requieran.

Con esa estrategia de que era diplomático designado por Venezuela,  Saab gozaría de inmunidad e inviolabilidad, tal y como establecen las leyes  centenarias que rigen la circulación de los diplomáticos y agentes políticos.

Así el empresario, señalado por haber lavado junto a su socio, Álvaro Pulido, hasta 350 millones de dólares, se encuentra actualmente en prisión domiciliaria a la espera de saber si será extraditado.

Mi detención ilegal tiene una motivación totalmente política y es patético que el Gobierno de Cabo Verde haya doblado la rodilla ante (…) EEUU”, declara Saab, de 49 años, en una entrevista hecha con cuestionario remitido por escrito desde su cautiverio en Sal, donde sólo tiene acceso telefónico a su familia y sus abogados.

El nombre del empresario dio la vuelta al mundo el pasado 12 de junio, cuando fue arrestado, por sorpresa, mientras su avión hacía escala para repostar en el Aeropuerto Internacional Amílcar Cabral de la isla caboverdiana de Sal, tras una solicitud de Estados Unidos cursada a través de Interpol por presunto blanqueo de dinero.

El Gobierno y una corte del país africano han aprobado la entrega del testaferro, nombrado por Venezuela “enviado especial” y “representante permanente adjunto” ante la Unión Africana, si bien este ha apelado ante el Supremo Tribunal de Justicia de Cabo Verde.

Con todo, el empresario deposita sus esperanzas en el Tribunal de Justicia de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), que este mes debe pronunciarse sobre su extradición y que ya a finales de 2020 falló a favor de su arresto domiciliario, que las autoridades caboverdianas acataron muy a regañadientes.

No he cometido ningún delito”, dice Saab, que empezó su carrera en Barranquilla (Colombia) vendiendo llaveros de promoción y hoy guarda relación con varias empresas, entre ellas Group Grand Limited (GGL), acusada de tapar los sobrecostes del programa CLAP del régimen de Maduro para suministrar alimentos a los desfavorecidos.

Honrado de haberse convertido en ciudadano venezolano

– Venezuela sostiene que usted es “venezolano”, algo desconocido en público cuando ocurrió su detención. ¿Tiene doble nacionalidad?

– No estoy seguro de por qué mi ciudadanía tenía que ser “públicamente conocida”. No soy un funcionario público, ni deseo ser una figura pública. Nunca he buscado la fama ni el reconocimiento público y tampoco lo hago. Me siento honrado de haberme convertido en ciudadano venezolano y, como he declarado en varias ocasiones, estoy orgulloso de mis raíces de Barranquilla, así como de mi herencia libanesa/palestina. Soy ciudadano tanto venezolano como colombiano.

– ¿Cómo empezó usted a trabajar con el Gobierno de Maduro? ¿Conocía a Maduro antes de ser presidente de Venezuela?

– Conocí al presidente Maduro cuando era ministro de Asuntos Exteriores con el presidente (Hugo) Chávez. Comencé a trabajar con departamentos de la República Bolivariana de Venezuela durante la época del presidente Chávez. A partir de la construcción en 2011 de un proyecto de viviendas sociales, he podido demostrar que puedo entregar proyectos importantes a tiempo y dentro del presupuesto (…). La experiencia que adquirí mientras gestionaba y organizaba la logística que implicaba el contrato de viviendas sociales fue reconocida por el Gobierno del presidente Maduro y se nos adjudicó nuestro primer contrato para convertirnos en proveedores del programa de alimentos de bienestar social del Gobierno en 2015.

– Desde que fue detenido en Cabo Verde, ¿ha hablado con Maduro?

– No he hablado con el presidente Maduro, pero estoy encantado de haber recibido a través de los canales oficiales un mensaje de apoyo y ánimo que agradezco.

– La ex fiscal venezolana Luisa Ortega Díaz le acusó a usted en 2017 de ser un presunto “testaferro” de Maduro en relación con la empresa Group Grand Limited (GGL). ¿Qué tiene que decir al respecto?

– Siempre es triste que quien se ha beneficiado tanto de un país, como la ex fiscal, se vuelva ahora contra ese mismo país por lo que sólo puedo suponer un error de cálculo político. Es una persona irrelevante y cada vez más busca hacer afirmaciones sin fundamento sólo para mantenerse en el candelero.

– EEUU también alega que usted es “testaferro” de Maduro y lo acusa de haber lavado junto a su socio, Álvaro Pulido, hasta 350 millones de dólares. ¿Qué responde ante esa recriminación?

– Desde mi imputación y designación en julio de 2019, Estados Unidos no ha presentado ni una sola prueba que sustente las acusaciones que se han hecho. Ni una sola. Las únicas pruebas consisten en insinuaciones y medias verdades que provienen de testigos desacreditados que recibieron a cambio la ciudadanía estadounidense (…). En cuanto a la cifra de 350 millones de dólares, mi equipo de defensa ha reunido una poderosa refutación de las acusaciones y sé que, si llega el momento, podremos desestimarlas con contundencia.

Realizaba una Misión Especial humanitaria

– ¿Cree usted que la demanda de extradición es un ajuste de cuentas de Estados Unidos con Maduro?

– El hecho es que Cabo Verde no podía ni debía detenerme. Yo era (y sigo siendo) un Enviado Especial de la República Bolivariana  que realizaba una Misión Especial humanitaria para adquirir alimentos básicos, medicinas y equipos médicos muy necesarios para el pueblo de Venezuela. Por lo tanto, gozaba de inmunidad e inviolabilidad, tal y como establecen las leyes centenarias que rigen la circulación de los diplomáticos y agentes políticos.

Mi detención ilegal tiene una motivación totalmente política, y es patético que el Gobierno de Cabo Verde haya doblado la rodilla ante la voluntad política de Estados Unidos en lugar de preservar su propia dignidad y negarse a participar en esta farsa de extralimitación judicial por motivos políticos.

– ¿Considera usted que Cabo Verde actuó bajo presión de EEUU?

– Sí, por supuesto. Es claro e inequívoco.

– El Gobierno de Donald Trump solicitó su arresto. ¿Qué espera de la Administración de Joe Biden?

– El presidente Biden ha anunciado que “¡América ha vuelto!”. Que Estados Unidos está preparado para volver a ocupar su asiento en la mesa de las naciones que respetan el Estado de derecho y sus obligaciones internacionales. Los hechos hablan más que las palabras, así que solo puedo esperar que los hechos del presidente Biden estén a la altura de sus palabras.

No colaboraría con Estados Unidos

– Si el Tribunal de la CEDEAO se pronuncia en contra de su proceso de extradición, ¿confía en que Cabo Verde cumpla ese fallo?

– Si con la ayuda del Todopoderoso, el Tribunal de la CEDEAO falla de esta manera, solo puedo rezar para que el actual régimen de Cabo Verde lo tome como una oportunidad para salvar lo que queda de la fachada de “una democracia africana modelo” y se libere del hechizo político lanzado por el régimen de Trump y honre tal decisión.

– De aprobar Cabo Verde finalmente a su extradición a EEUU, ¿estaría dispuesto a colaborar con la Justicia estadounidense?

– No, no colaboraría con Estados Unidos. Sin embargo, permítame ser muy claro. No he cometido ningún delito. Mis abogados y yo lucharemos, si es necesario, en todos los tribunales para demostrarlo con todo el apoyo de Venezuela. El único culpable aquí es Estados Unidos, que ha orquestado una campaña de hegemonía política contra Venezuela.

Y así este empresario colombiano, devenido en ciudadano y diplomático venezolano ha pasado de la máxima opulencia a un estado de incertidumbre que debe ser zanjada por dos naciones de poder. Estados Unidos, quiere conocer todo lo que sabe y por su parte Venezuela intenta por todos los medios impedirlo. La verdad debe conocerse.